Mercados lícitos de los que se financia el Estado Islámico en el marco de su actividad terrorista

Download PDF

Autora: Paloma Gómez
Fecha de publicación: 4 Mar, 2021
Temas: Terrorismo; Financiamiento del terrorismo; Estado Islámico; Terrorismo moderno

 

RESUMEN

El presente trabajo parte del análisis del fenómeno de las organizaciones terroristas, de su evolución a lo largo de la historia y de las actividades a partir de las cuales obtienen financiamiento. Concretamente, se estudiará el caso de la agrupación Estado Islámico y la manera en la cual se hace de los fondos para desplegar sus actividades al operar en mercados legales. Para ello, se recurrirá al análisis de tres temáticas en concreto: su intervención en la venta de crudo de petróleo, el uso de dinero virtual y la comercialización de obras de arte y objetos arqueológicos.

 

Introducción

El empleo del terror como vehículo de intimidación política no es un evento novedoso. Para producir terror se requieren determinados elementos materiales de naturaleza bélica o de hostigamiento social[1]. A mayor consternación, mayores posibilidades de generar desestabilidad.

Esta situación no resulta novedosa en lo absoluto. El fenómeno ha tenido lugar a partir de la Roma Imperial con los sicarios judíos, pasando por los grupos terroristas que operaron en el siglo pasado tales como los reconocidos IRA o ETA, y continúa ocurriendo en la actualidad en manos de quienes los autores, tras el atentado de la Torres Gemelas en el año 2001, han acordado en denominar como “terrorismo moderno”.

De esta manera, lo interesante será advertir la forma en que, con el paso de los siglos, si bien las poblaciones y las tecnologías han evolucionado de manera determinante, la motivación con la que actúan estas agrupaciones, por más disímiles que resulten, no lo ha hecho. El común denominador en el terrorismo es que, por medio de la violencia, se llevan a cabo medidas coactivas en contra del o los gobiernos con los que existe el conflicto[2]. Es precisamente esta violencia extrema la que lleva a procurar desestabilizar los pilares del estado de derecho mediante la provocación del miedo y la falta de previsibilidad de una población que resultará desorientada y susceptible de ser sometida.

Ahora bien, para la realización de este plan criminal el evento terrorista se acompaña de una serie de delitos que posteriormente serán empleados para alcanzar las finalidades que se han trazado[3]. Mayormente, los mismos se ejecutan con el propósito de hacerse de los fondos necesarios para financiar su actividad.

El objeto del presente trabajo consiste en realizar una breve explicación respecto del surgimiento de las agrupaciones terroristas y en cómo las mismas han mutado con el paso del tiempo hasta dar, como se ha mencionado con anterioridad, con lo que los autores han denominado como el “nuevo terrorismo”.

De esta manera, se analizarán las novedosas particularidades que revisten los grupos terroristas modernos, centrándonos fundamentalmente en las fuentes de financiamiento de las que se valen. Es decir, en las acciones que desarrollan a los fines de hacerse de las cifras millonarias que les permiten desplegar su actividad. A dichos efectos, y con el objeto de ser ilustrativos, analizaremos dicha temática a la luz de la agrupación ISIS, también conocida como Estado Islámico (EI).

Así, se realizará un análisis respecto del accionar que la mencionada agrupación terrorista despliega, no solo en el marco de la ilegalidad, sino fundamentalmente, y como hipótesis principal de este trabajo, en mercados de curso legal y a través de medios lícitos.

Se expondrá la forma en que el EI se vale de millones de dólares de manera diaria mediante este tipo de intervenciones, introduciendo así la necesidad de que, en el marco del derecho internacional, se realicen modificaciones que habiliten un control más específico respecto de la realización de ciertas actividades legales, practicadas no solo por la agrupación, sino con colaboración de terceros involucrados fundamentales para la concreción de tales operaciones.

 

I. Nociones generales sobre terrorismo

 

1. Surgimiento y evolución del terrorismo

Primeramente, y a los efectos de que el lector comprenda la hipótesis de este trabajo, se entiende acertado que cualquier investigación sobre el fenómeno del terrorismo internacional deba partir de conocimientos sólidos sobre las raíces históricas e ideológicas del mismo, ello con el objeto de lograr entender la problemática de raíz.

Como bien se mencionó en la introducción, la figura del terrorismo no es producto de la modernidad ni mucho menos. Sus inicios se remontan a comienzos de la era cristiana. Tal como lo explica Zoller, las primeras manifestaciones terroristas venían motivadas por cuestiones de índole religioso, “Prueba de ello son las actividades de los Zelotes y Sicarios judíos, los cuales en el siglo I DC hicieron frente al dominio del imperio romano en Palestina. Lo mismo cabe decir de la organización secreta de los llamados “asesino”, cuya predisposición a sacrificar su propia vida en los ataques constituye un manifiesto precedente del martirio perseguido por los actuales terroristas yihadistas en sus acciones suicidas”[4].

Ahora bien, son numerosos los grupos a lo largo de la historia a los que podríamos considerar como antecedentes de lo que hoy entendemos como terrorismo, sin perjuicio de ello, la utilización formal del término es relativamente moderna. El fenómeno de la Revolución Francesa, con sus características ejecuciones públicas en la Plaza de la Concord fue el contexto en el cual inicialmente comenzó a recurrirse a la expresión terrorisme (traducido al español: bajo el terror), dando así inicio a las legitimaciones de la pena de muerte como un recurso excepcional revestido de legitimación popular, y no como una pena, con un marcado sentido político orientado al control social[5]. Así, se dio inicio a un proceso a través del cual se dotó de significancia a determinados actos generadores de terror en la población, transmitidos con el fin de manipularlo.

¿De qué manera la provocación de este terror lleva a la inestabilidad social? A través del miedo. El miedo genera un innegable efecto en las masas, contexto que es aprovechado tanto por las organizaciones terroristas, así como, innegablemente, por otros actores. El terror que me ocurra aquello que he visto que le ocurre a mi prójimo, o que peor aún, que un tercero me ha contado que la ha sucedido a éste, sin dudas, contribuye en la generación de una sensación de pánico generalizado, que, a la luz del instinto de preservación, invita a que los sujetos se comporten condicionados por el mensaje. La cuestión en simple, el terror da acceso a la manipulación.

En definitiva, el terrorismo, cuando se lleva a cabo de manera organizada, ha de desarrollar un sistema normativo que habrá de constituir su esqueleto ideológico. Dicha construcción será la columna vertebral de la organización[6].

 

2. Un nuevo terrorismo

Ahora bien, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en los EEUU, el mundo occidental se inició en una nueva etapa en la lucha contra el terrorismo. Fue tras ese evento que la comunidad internacional asimiló la presencia de un nuevo fenómeno, absolutamente diferente a todo lo vivido hasta esa fecha. Sin dejar de lado el elemento común que ha caracterizado a todas las organizaciones terroristas a lo largo de la historia –el terror-, tras el 11-S se advirtió que los grupos a los que se enfrentaban contaban con características radicalmente novedosas.

Así, se notó que ya no se enfrentaban a organizaciones de tipo terroristas que pretendían mediante la ejecución de los comportamientos delictivos clásicos -tales como secuestros, asesinatos a figuras vinculadas con su causa, entre otros- sustituir un determinado sistema político-social por otro más acorde con sus postulados ideológicos (terrorismo de carácter social-revolucionario, representado en su momento por organizaciones terroristas tales como la RAF en Alemania, o las Brigadas Rojas en Italia),  o lograr la escisión total o parcial de un determinado territorio de la soberanía ejercida por un Estado (terrorismo de carácter etno-nacionalista, como fue el caso del IRA en Irlanda del Norte, o el caso de ETA en España). Los actores habían cambiado, y así también su forma de actuar. 

Tras el evento terrorista del 11-S, y aquellos que tuvieron lugar con posterioridad a éste, la comunidad internacional advirtió que el contexto ya no era el mismo que 20 años atrás, y que en la actualidad nos encontramos frente a agrupaciones que actúan de manera descentralizada, desde diversas localizaciones, dirigiendo sus acciones terroristas contra objetivos heterogéneos situados en diversos países. En este sentido, los miembros de las distintas organizaciones adscritas al terrorismo transnacional proceden de diferentes regiones, careciendo de una concreta base nacional de carácter operativo o de una agenda política exclusivamente interna. Por el contrario, su objetivo consiste fundamentalmente la transformación del orden internacional, declarando para ello al mundo occidental como enemigo a combatir.[7].

Puede afirmarse que, en lugar de una amenaza concreta, localizada, predecible y procedente de un enemigo relativamente individualizable, ha surgido una nueva difusa, no localizable y mucho menos individualizable y predecible. Fue ese nuevo escenario que llevó a entender que los instrumentos vigentes hasta ese momento no eran capaces de hacer frente a este nuevo y desconocido fenómeno terrorista.

Ahora, sin perjuicio de advertir un nuevo estilo de organización, para combatirlo, resultó fundamental elaborar una definición formal y actualizada del término terrorismo. La tarea no fue fácil, e implicó un importante esfuerzo por parte de la comunidad internacional en su conjunto. Además, debe destacarse que se trata de un concepto que ha ido mutando con el tiempo, consecuencia de los constantes cambios en las prácticas de las organizaciones terroristas que han debido ser consideradas a los fines de establecer herramientas más precisas y eficaces.

Para ello, la Unión Europea, por medio de la decisión marco del 13 de junio de 2002 unificó su concepto de terrorismo, al establecer en su art. 1° una definición extensiva del mismo[8]. Así, la normativa estableció que “Todos los Estados miembros adoptarán las medidas necesarias para que se consideren delitos de terrorismo los actos intencionados a que se refieren las letras a) a i) tipificados como delitos según los respectivos Derechos nacionales que, por su naturaleza o su contexto, puedan lesionar gravemente a un país o a una organización internacional cuando su autor los cometa con el fin de:

– intimidar gravemente a una población,

– obligar indebidamente a los poderes públicos o a una organización internacional a realizar un acto o a abstenerse de hacerlo,

– o desestabilizar gravemente o destruir las estructuras fundamentales políticas, constitucionales, económicas o sociales de un país o de una organización internacional;

a) atentados contra la vida de una persona que puedan tener resultado de muerte;

b) atentados graves contra la integridad física de una persona;

c) secuestro o toma de rehenes;

d) destrucciones masivas en instalaciones gubernamentales o públicas, sistemas de transporte, infraestructuras, incluidos los sistemas informáticos, plataformas fijas emplazadas en la plataforma continental, lugares públicos o propiedades privadas, que puedan poner en peligro vidas humanas o producir un gran perjuicio económico;

e) apoderamiento ilícito de aeronaves y de buques o de otros medios de transporte colectivo o de mercancías;

f) fabricación, tenencia, adquisición, transporte, suministro o utilización de armas de fuego, explosivos, armas nucleares, biológicas y químicas e investigación y desarrollo de armas biológicas y químicas;

g) liberación de sustancias peligrosas, o provocación de incendios, inundaciones o explosiones cuyo efecto sea poner en peligro vidas humanas;

h) perturbación o interrupción del suministro de agua, electricidad u otro recurso natural fundamental cuyo efecto sea poner en peligro vidas humanas;

i) amenaza de ejercer cualesquiera de las conductas enumeradas en las letras a) a h)

Finalmente, no solo se procedió a establecer una definición respecto de qué se entiende por grupo terrorista, sino que, a lo largo de los últimos años, también se instó a los Estados miembro -mediante la publicación de numerosas recomendaciones- a que adapten sus legislaciones y lleven a cabo todas las medidas que entiendan necesarias a los fines de combatir a este fenómeno.

En definitiva, se afirmó que el terrorismo implica el uso o la amenaza de violencia como medio para alcanzar algún tipo de efecto dentro de un contexto político[9]. Por supuesto, esta amenaza de violencia es la que genera el terror que facilita la manipulación por parte de los grupos terroristas no solo a la población, sino a los Estados que sufren sus ataques y que deben actuar en consecuencia.

Nsefum estima que, “… el terrorismo debe contener los siguientes elementos: un acto inicialmente criminal; el empleo de la violencia, de medios capaces para crear un peligro común y un móvil consistente en la creación de un estado de alarma; un fin último que, aunque no se señale expresamente por ninguna de las definiciones, ha de ser político.”.[10]

La tarea consistente en definir si nos hallamos ante una agrupación terrorista, o no, en muchas oportunidades no será simple. Por este motivo, debe prestarse especial importancia a la finalidad con la que le grupo investigado opere: una finalidad política, elemento que deberá verificarse y acreditarse en cada investigación. Caso contrario, obviamente no corresponderá la aplicación de la normativa específica creada al efecto -tanto internacional como interna de cada Estado-.

En definitiva, concluiremos afirmando que el “…terrorismo es un fenómeno violento, organizado, sistematizado que persigue objetivos de naturaleza política, donde el uso de la violencia será cuidadosamente planificado, y la organización se regirá bajo una ideología orientada hacia la vulneración del orden constitucional establecido”[11].

 

 3. Caracteres principales

Ya teniendo en claro el concepto de terrorismo actual, resulta fundamental destacar sus caracteres principales, ello con el objeto de que nos faciliten diferenciarlos de otros tipos de organizaciones criminales, e incluso de las terroristas que operaban en el pasado. Vale destacar que estas particularidades contarán con un papel fundamental en oportunidad de ser consideradas por los organismos internacionales encargados de delinear las estrategias defensistas contra a la amenaza terrorista.

a) En primer lugar, podemos afirmar que nos referimos a organizaciones de carácter global, y ya no meramente internacionales o regionales. La diferencia radicará en que las primeras contarán con una compleja red de logística y recursos que exceden operatorias en un único territorio, sino que lo harán de manera integral y coordinada en numerosas ubicaciones del mundo. Así, “La amenaza proviene actualmente de grupos vinculados internacionalmente con otras organizaciones terroristas islamistas, activas en un ámbito transnacional con un nivel técnico y logístico considerables. Individuos anónimos que son capaces de aparecer y actuar en cualquier parte del mundo, ocasionando la muerte indiscriminada de cientos de víctimas, incluyendo en no pocas ocasiones la suya propia.”[12]

b) En segundo lugar, advertimos que el nuevo terrorismo registra una absoluta indiferencia respecto de las víctimas de sus ataques. Los atentados ya no se encuentran dirigidos contra una persona en particular vinculada al gobierno cuestionado y perpetrado específicamente en el territorio donde ésta ejerce su función, tal como acontecía en el pasado. Para ejemplificar, cuando el grupo ETA planeaba un atentado, la víctima, generalmente, ostentaba calidad de funcionario público, o se encontraba vinculada al gobierno español; lo mismo respecto del accionar del IRA. Los ataques se encontraban dirigidos específicamente a sujetos que se oponían a su reclamo -no contra sujetos ajenos al mismo-, y específicamente en los sitios en los que estas organizaciones se encontraban asentadas, como en el Reino de España -especialmente en la Comunidad Autónoma de País Vasco-, o la República Irlandesa.

Por contrario, el terrorismo actual busca causar el mayor número de víctimas posibles, una afectación a alta escala que ya no registra perfiles en particular, sino que persigue aterrorizar de forma general e indiscriminada.

c) Otra particularidad radica en el dominio que estas organizaciones ostentan sobre redes sociales y los medios de comunicación. Las organizaciones terroristas escogerán la información -real, distorsionada o falsa- que les resulte más conveniente de transmitir en miras a desestabilizar a sus víctimas. Asimismo, optarán por el medio que consideren más eficaz para alcanzar a la mayor cantidad de afectados posible. Así, por ejemplo, se entiende que el ciber espacio es un terreno ideal para el terrorismo, ya que es un ámbito en el cual puede publicarse impunemente todo tipo de contenido.

A grandes rasgos, esta difusión contará con el objetivo tanto de generar terror a sus receptores, como de captar potenciales combatientes y expertos en distintas áreas. Se recurre a la propaganda violenta, es decir, a la utilización de los medios de comunicación como vehículos de publicidad terrorista, ya no desde la perspectiva sistémica y normativa, sino ahora, desde el punto de vista del empleo fáctico y cotidiano de cualquier medio de comunicación.[13]

No es menor advertir que las agrupaciones terroristas deben mantener vigencia, ya que, de lo contrario, como toda noticia de la cual no se ha vuelto a hablar, caerían en el olvido, y en consecuencia esto representaría el abandono de la ideología y creencias que han impulsado a la agrupación a actuar de la manera en que lo han hecho. Sin embargo, tal circunstancia no las incita a actuar de manera cotidiana, ya que, de hacerlo, la audiencia se habituaría a esto y el efecto resultaría de menor impacto. Por ello, los atentados son cuidadosamente planeados en tiempo y espacio, así como también su difusión.

d) Finalmente, la última de las particularidades que encuentro determinante radica en la manera en que estas organizaciones obtienen financiamiento. Ello, en virtud de que las fuentes de ingresos de las que se nutren son las que dan sustento a su inmenso despliegue, y las que dificultan su detección. Sin financiamiento no hay ingresos, y sin ingresos no hay posibilidad de ejecutar actos terroristas.

Como bien se adelantó en la parte introductoria, el presente trabajo centra su investigación en el análisis de las diversas fuentes de financiamiento de las que las organizaciones terroristas actuales se valen, en virtud de lo cual, el tema se desarrollará en el punto que sigue a continuación.

 

II. Financiamiento

 

1. Importancia del financiamiento en las actividades terroristas

Como bien lo explica Cano paños, los grupos terroristas anteriores al 11-S no disponían de las redes de financiamiento con las que se cuentan en la actualidad. De hecho, la principal fuente de dinero provenía mayormente del ejercicio de la delincuencia tradicional (robos, secuestros, extorsiones, etc.), y en sus últimos tiempos, del crimen organizado, por ejemplo, mediante el tráfico de estupefacientes[14].

En cambio, en la actualidad el panorama es absolutamente diferente. Las agrupaciones cuentan con numerosas fuentes de ingresos que les permiten sostener su funcionamiento y el de sus células. Lo llamativo es que muchas de éstas operan sobre mercados negros, mientras que otras lo hacen sobre mercados lícitos o a través de medios lícitos, lo que genera una enorme dificultad a la hora de detectarlas.

Ahora bien, ¿por qué entendemos que debe darse tanta importancia a la investigación del financiamiento del terrorismo? La respuesta es simple. Porque sin ingresos las agrupaciones se ven seriamente obstaculizadas para la consecución de sus fines. Como he analizado a lo largo del presente trabajo, la comunidad internacional se enfrenta a un fenómeno absolutamente complejo que requiere de soluciones a las que con anterioridad no se han recurrido. Al operar contra las redes de financiamiento se intensifica la prevención de nuevos ataques, ya que sin dinero las dificultades para operar son cada vez mayores.

Se ha comprendido que, si se desea dar batalla a esta amenaza, los esfuerzos deben ser conjuntos. No alcanza con que cada Estado en particular gestione estrategias de manera individual, sino que la decisión debe ser colectiva. En virtud de ello es que a partir del 11-S se tomó conciencia de esta situación y se emprendió una actividad legislativa (internacional y regional) que culminó en la tipificación específica y autónoma del delito de financiamiento del terrorismo[15]. A continuación, se realizará una breve reseña de la evolución legislativa -internacional- del tema.

 

2. Normativa sobre la materia

Ahora bien, concretamente en lo referente al objeto de este trabajo, es decir al financiamiento de los grupos terroristas, podríamos afirmar que hasta el año 2001 éste no fue un tema especialmente debatido ni legislado en el derecho internacional.      

 El primer antecedente que trató sobre esta materia fue el Convenio del 9 de diciembre de 1999 para la Represión de la Financiación del Terrorismo, llevado a cabo en la ciudad de Nueva York, cuya entrada en vigor data del 9 de mayo de 2002. Dicho convenio, en su artículo 18 reguló lo relativo a la prevención de la financiación del terrorismo. En atención al contexto político internacional de la época, el tratado únicamente instó a los Estados miembro a exigir responsabilidad -penal, civil o administrativa- por esos actos, a quienes financiaran el terrorismo.[16].

Con posterioridad, a casi dos meses del atentado de las Torres Gemelas, el GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional) celebró una reunión en la ciudad de Washington en la cual se redactaron las “8 Recomendaciones especiales para combatir la financiación del terrorismo” que se sumaron a las “40 Recomendaciones para prevenir el lavado de activos” oportunamente elaboradas, acto mediante el cual amplió su competencia a cuestiones relativas al blanqueo de activos vinculado al  financiamiento del terrorismo[17].

Por otro lado, en el marco de la Organización de las Naciones Unidas, la Resolución 1373 del año 2001 -adoptada en sesión del 28 de septiembre de 2001-, del Consejo de Seguridad de la ONU[18], aumentó la apuesta exigiendo a los Estados Miembro, entre otras medidas, la tipificación de las conductas relativas a provisión o recaudación por cualquier medio, directa o indirectamente, de fondos por sus nacionales o en su territorio con la intención de que dichos fondos se utilicen, o con conocimiento de que se utilizarán, para perpetrar actos de terrorismo. Asimismo, decidió que los Estados miembro debían prevenir y reprimir la financiación de los actos de terrorismo ordenando que “Congelen sin dilación los fondos y demás activos financieros o recursos económicos de las personas que cometan, o intenten cometer, actos de terrorismo o participen en ellos o faciliten su comisión; de las entidades de propiedad o bajo el control, directos o indirectos de esas personas, y de las personas y entidades que actúen en nombre de esas personas y entidades o bajo sus órdenes, incluidos los fondos obtenidos o derivados de los bienes de propiedad o bajo el control directo o indirecto de esas personas y de otras personas y entidades asociadas con ellos.”.

De esta forma, el control del financiamiento se convirtió en uno de los tópicos principales en la lucha contra las organizaciones terroristas. La comunidad internacional advirtió que no habría otra forma de controlar este fenómeno si no se lo atacaba de raíz, es decir, cortando la fuente de ingresos que permiten a estos grupos captar combatientes, abonar sus retribuciones, publicitar su actividad, y mucho menos, hacerse del armamento necesario para ejecutar sus ataques.

Así, como consecuencia de la Resolución 1373, se crea el Comité contra el Terrorismo constituido por los quince miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que, sin perjuicio de no contar con potestad sancionadora, ha trabajado desde hace años en la temática, manteniéndose en funciones hasta la actualidad.

Por otro lado, en el marco de la Unión Europea también se han llevado a cabo numerosas medidas en la lucha contra el terrorismo. Así, podemos encontrar la Posición Común del Consejo de 27 de diciembre de 2001 sobre la Aplicación de Medidas Específicas de la Lucha contra el Terrorismo (Posición Común 2001/931/PESC)[19]. En la misma, sin perjuicio de establecerse una definición de lo que la Unión entendía por actos terroristas en su art. 3.1, también obligó a los Estados Miembro a congelar los fondos, activos o recursos económicos de las personas, grupos o entidades que se encontraran en el Anexo a la propia Posición Común. Es esta Posición Común, por tanto, la que aprueba lo que conocemos con el nombre de “Lista Europea de Grupos y Personas Terroristas”, destinatarios directos de los procedimientos de congelación de fondos previstos por la norma.

En definitiva, podemos afirmar que la importancia de la Posición Común 931 radicó en que la misma estableció qué se entiende por acto terrorista, para definir, a su vez, a quiénes se cataloga como personas o grupos terroristas, y así finalmente, proceder en su contra a través de la confiscación de sus fondos.

No puedo dejar de mencionar la Directiva 2015/849 del Parlamento Europeo y del Consejo de 20 de mayo de 2015[20] que trató la prevención de la utilización del sistema financiero para el blanqueo de capitales o la financiación del terrorismo, modificando así el reglamento 648/2012 en lo referente a qué se entiende por blanqueo de capitales y financiamiento del terrorismo. Así en su artículo 5 reza: “A efectos de la presente Directiva, se entenderá por «financiación del terrorismo» el suministro o la recogida de fondos, por cualquier medio, de forma directa o indirecta, con la intención de utilizarlos o con el conocimiento de que serán utilizados, íntegramente o en parte, para la comisión de cualquiera de los delitos contemplados en los artículos 1 a 4 de la Decisión Marco 2002/475/JAI del Consejo (Decisión Marco 2002/475/JAI del Consejo, de 13 de junio de 2002, sobre la lucha contra el terrorismo).En el mismo, se establecieron medidas que han de operar como parámetro para realizar una evaluación de riesgos y así proceder a las sanciones.

La evolución de la normativa internacional hasta aquí señalada sin dudas ha tenido una notable influencia en la legislación española. Por ello, también considero oportuno realizar una breve reseña de su evolución.

Según la ley orgánica 10/95 del 23 de noviembre, el Código Penal español tipificaba en su art. 576 al financiamiento como un acto de colaboración[21] respecto de los grupos que cumplieran con las características previstas en el art. 571 -grupos cuya finalidad sea la de subvertir el orden constitucional o alterar gravemente la paz pública-.

Ahora bien, en el año 2003 se sancionó la ley de Prevención y Bloqueo del Terrorismo[22] que concretamente se refería a la prevención de la financiación del terrorismo. Allí, en su art. 7 se dispuso que la Comisión establecida al efecto podría considerar vinculadas a un grupo u organización terrorista a quienes se les adjudicaran determinadas características.

Concretamente, ¿de qué forma operaba? “Lo que la ley exige es que las instituciones bancarias y financieras, entre otros agentes económicos, cumplan con una serie de medidas, en orden a la identificación de los clientes, a la conservación de la documentación o a la comunicación de las operaciones sospechosas.[23]. Asimismo, se obligaba a informar respecto de operaciones sobre las cuales existieran razonables motivos para sospechar que se encontraban involucrados fondos vinculados con el terrorismo o grupos afines e incluso establecer reglamentación que exija controles más estrictos de identificación de sus clientes y de operaciones inusuales o sospechosas que pudieran provenir de actividades ilícitas.

En definitiva, con el tipo de exigencias que paulatinamente se fueron adoptando, lo que se hizo fue receptar las indicaciones y/o recomendaciones de los diversos instrumentos que se han mencionado a lo largo de este trabajo con el único fin de combatir uno de los peligros fundamentales de las organizaciones y grupos terroristas, la forma en que las mismas acceden al dinero.

Finalmente, el 30 de marzo de 2015, se publicó en el BOE la Ley Orgánica 2/2015[24] que reformó en su totalidad los arts. 571 a 580, relativos al terrorismo, ello sumado a una reforma del Código Penal español de carácter integral.

En la exposición de motivos de la sanción de dicha ley se mencionó como antecedente necesario la Resolución 2178 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, ampliando las previsiones de las Resoluciones precedentes -1373-. Esta primera resolución, ya exhortaba a los Estados Miembro a adoptar medidas relativas al control de numerosas actividades que hacen al ejercicio del terrorismo, entre ellas, su financiamiento.        

El apartado 6° de esta resolución insta a los Estados a que sancionen la legislación necesaria a los fines de enjuiciar y sancionar a los que provean o recauden fondos o coadyuven de alguna forma, para financiar viajes y desplazamientos a otros países para cometer actos terroristas o proporcionar o recibir adiestramiento[25].

La sanción de la ley 2/2015 obedece al compromiso internacional suscrito, e importa una actualización de la política criminal en relación a la actividad terrorista en el Reino de España. Concretamente, en lo referente al financiamiento del terrorismo, debemos remitirnos al art. 575.

Por último, y retomando en análisis de la legislación internacional, debemos recordar una de las más recientes modificaciones en la materia: la Directiva de la Unión Europea n° 2017/541 que “…alerta respecto de la necesidad de que se tipifique la financiación no solo de actos terroristas, sino también la financiación de grupos terroristas, así como la de otros delitos relacionados con las actividades terroristas como la captación y el adiestramiento o viajes con fines terroristas, con el objeto de desarticular las estructuras las estructuras de apoyo que facilitan la comisión de delitos de terrorismo”[26].

Asimismo, la normativa establece en su considerando 15 que debe castigarse “…la prestación de ayuda material con fines terroristas a través de la participación o la intermediación en el suministro o la circulación de bienes, servicios y activos, incluidas las operaciones comerciales que conlleven su entrada a la Unión o su salida de esta, entre las que se incluyen la venta, adquisición o intercambio de bienes culturales de interés arqueológico, artístico, histórico o científico sustraídos ilícitamente de una zona que, en el momento de la sustracción, se encontraba bajo el control de un grupo terrorista, deben tipificarse en los Estados miembros como complicidad en un delito de terrorismo o como financiación del terrorismo si se realizan con conocimiento de que tales operaciones o el producto obtenido de ellas pretenden utilizarse, en su totalidad o en parte, con fines terroristas o redundarán en beneficio de grupos terroristas. Puede ser necesario adoptar medidas adicionales con el fin de luchar eficazmente contra el comercio ilícito de bienes culturales como fuente de ingresos de los grupos terroristas”[27].

Ahora bien, hasta aquí hemos analizado las características de las organizaciones terroristas modernas y la normativa que se ha elaborado tanto a nivel mundial, regional e interna en el Reino de España. Asimismo, hemos explicado a qué nos referimos cuando hablamos de financiamiento del terrorismo, y los instrumentos elaborados a los fines de combatirlos. A partir de este momento, aplicaremos todos estos conceptos a la luz de un caso real: la agrupación terrorista del Estado Islámico. Pero, previo a ello, entiendo fundamental realizar una breve reseña de su surgimiento y evolución a los fines de que el lector cuente con más elementos para comprender el contexto y las dimensiones del caso.

 

 3. La Agrupación terrorista ISIS

Como bien se explicó al inicio de este trabajo, su propósito radica en realizar un análisis del particular tipo de financiamiento con el que cuenta el terrorismo moderno, y de la ineficacia de las políticas criminales establecidas a los fines de limitarlo. Con el objeto de no generalizar, me centraré en las fuentes de ingresos con las que cuenta la agrupación ISIS a los fines de poder estudiar un caso en concreto y no limitarme a un análisis superficial y generalizado.

Como lo explica Zoller, “… la lucha revolucionaria y anti- colonialista llevada a cabo en Israel en la etapa subsiguiente a la 2da. Guerra Mundial, trajo consigo no solo el nacimiento del Estado hebreo, sino al mismo tiempo la aparición de actividades terroristas cometidas en nombre del pueblo palestino. En este contexto adquiere una relevancia capital la fecha del 28 de mayo de 1964, día en el que se fundó la Organización para la Liberación de Palestina, una especie de organización-cúpula compuesta por diversas ramificaciones, en las que cabe destacar sobre todo el Frente Popular para la Liberación de Palestina. Las acciones terroristas llevadas a cabo por esta organización terrorista en medio mundo durante las décadas del 1960 y 1970 dieron lugar por primera vez a la internacionalización del fenómeno terrorista.[28].

El concepto de islamismo, al contrario de lo que sucede con el islam, no hace referencia a un credo religioso, sino a una ideología de carácter político. Particularmente el fundamentalismo islámico tiene como objetivo prioritario la restauración del califato y de las leyes islámicas (sharia) en los territorios y Estados con mayoría musulmana. Se trata de un proceso histórico que tuvo inicio hace aproximadamente 250 años atrás.

Respecto de la agrupación ISIS, sus antecedentes surgen en el contexto de la ocupación de Irak en manos de las tropas de los EEUU y el Reino Unido, y la consecuente formación de diversos grupos opositores armados que buscaban combatir contra las tropas ocupantes. Uno de ellos es lo que hoy conocemos como AL QUAEDA.

En el marco de dicha ocupación, miles de irakíes pertenecientes a diversas agrupaciones (o acusados de serlo) fueron detenidos ilegalmente en cárceles secretas norteamericanas por tiempo indeterminado, donde en el marco de los interrogatorios practicados, recibieron torturas de manera cotidiana. Muchos de ellos murieron, mientras que aquellos que no lo hicieron y posteriormente fueron liberados, producto de aquél contexto generaron una inquebrantable y extremista fe musulmana, inversamente proporcional al odio por la cultura de occidente y por los Estados responsables de corromper sus tierras.  

La sigla ISIS, corresponde a Estado Islámico (IS) o Daesh (en árabe) para sus miembros, se encuentra inspirado en el primer califato -según la interpretación tradicional del término, un califa sería un monarca musulmán que ejercía el poder absoluto, civil, militar y religioso[29] que se extendió en la región en los siglos que siguieron a la muerte del profeta Mahoma alrededor del año 640 D.C, autoproclamándose como tal. Así, se adjudica la autoridad religiosa por sobre todos los musulmanes en todo el mundo y aspira a controlar políticamente a la mayoría de las regiones de Medio Oriente, estableciendo de esta manera un Estado Islámico regido por las normas del Corán.

ISIS se formó en 1999, pero a lo largo de los años su denominación se ha visto modificada en múltiples ocasiones. Su origen se dio en Jordania, pero tras la invasión de Irak por parte de Estados Unidos en 2003, el grupo expandió sus acciones a este país, convirtiéndose en su centro de operaciones.

Bajo el comando de Al-Zarqawi, en 2006 el conjunto se fusionó con varios pequeños grupos insurgentes iraquíes, con lo que fue ganando presencia en ese país.  Cuando Al-Zarqawi fue asesinado en junio de 2006, el rumbo de la organización cambió. En octubre de ese mismo año, el grupo estableció por primera vez la mención a un Estado Islámico, pasando a denominarse «Estado Islámico de Irak» (ISI), designando a uno de sus líderes con el título de Emir y a otro con mayor poder político real.

El grupo siguió acumulando poder en Irak. En 2010, ambos líderes del ISI fueron asesinados, tomando su lugar Abu Bakr al-Baghdadi, actual líder de la agrupación[30], quien estableció que todos los musulmanes del mundo deberían jurar su lealtad al nuevo líder. En 2013 el grupo se expandió a Siria y allí tomó el nombre actual de ISIS.[31]

La nombrada organización terrorista se trata de un grupo islamita suní, por lo que gran parte de su brutal violencia se encuentra dirigida a los miembros de la religión chiita. Además, naturalmente, adhiere a los principios de la yihad, que es básicamente el fundamentalismo islámico que apela a la violencia y al terrorismo en nombre de su religión.

 

 4. Las fuentes de financiamiento del ISIS

En la actualidad, ISIS ha alcanzado una extensión territorial inmensa, y cuenta con un inusitado dominio de los medios de comunicación, con un pleno manejo de las redes sociales y poderosas fuentes de financiación y gestión de sus finanzas que, sumado a la extrema violencia ejercida por sus integrantes, la distinguen de las restantes agrupaciones terroristas. Asimismo, cuenta con una forma de actuar heterodoxa que recurre a métodos de acción de tinte occidental y absolutamente profesionalizada en todas las áreas que explota, sea para dar con los fondos de financiamiento, como para publicitar su accionar o reclutar combatientes

Ahora bien, evidentemente, para desplegar una maquinaria de tal magnitud resulta necesario contar con una sólida base de ingresos de activos que otorgue a la agrupación el dinero necesario para dotarse de armas capaces de combatir, reclutar combatientes, abonar los salarios correspondientes a los diversos funcionarios -lugartenientes, ministros, jefes de sectores, etc.- establecidos por la agrupación en los territorios tomados, los recursos tecnológicos para operar en los medios de comunicación y redes sociales, entre otras de las numerosas actividades que el ISIS debe llevar a cabo para sostener la vigencia y funcionamiento de este Estado Islámico Independiente cuya legitimidad proclaman.

De esta forma, podemos afirmar que la agrupación Estado Islámico cuenta con numerosas fuentes de financiación, las cuales se han ido diversificando y profesionalizando con el paso del tiempo.

Lo interesante es que, si bien inicialmente todos creerían que al tratarse de una organización terrorista la mayor parte de sus fuentes de ingresos provendrían de actividades ilegales, esto no es cierto. Si bien ISIS lleva a cabo numerosas intervenciones en el marco de la ilegalidad -como ser la trata de personas, el narcotráfico, la venta de armas, los secuestros extorsivos, entre otros comportamientos penalmente típicos-, existe un impresionante abanico de actividades vinculadas a mercados legales y medios lícitos que le brindan cifras millonarias.

Esta característica, sin dudas representa un problema para la comunidad internacional y un verdadero desafío a la hora de elaborar las estrategias de combate contra el financiamiento del EI. Y, asimismo, demuestra que la vasta normativa vigente relativa a la prevención y sanción de maniobras de lavados de activos no resulta suficiente o lo necesariamente especializada para frenar el funcionamiento de las actividades desplegadas por la agrupación.

A continuación, analizaremos los tres mercados más significativos a través de los cuales el EI obtiene cifras millonarias operando en medios y mercados legales, es decir el petróleo, el uso de dinero virtual y la venta de obras de arte y objetos arqueológicos.

a) Venta de crudo de petróleo

Los recursos energéticos, por tratarse de recursos agotables y fundamentales para el funcionamiento de las economías mundiales siempre han sido disputados por diversos sujetos, tanto Estados como organizaciones terroristas.

En la actualidad, ISIS controla numerosos territorios de Irak (segundo mayor productor de petróleo del mundo luego de Arabia Saudita) y de Siria. Desde ya, la selección de las zonas ocupadas no ha sido al azar, sino que responde, entre otras cuestiones, a la ubicación de los diversos yacimientos.

Los informes apuntan a que el EI ha llegado a controlar aproximadamente ocho pozos de petróleo en Irak, y otros seis en Siria, y de acuerdo con los cálculos, en total, la producción alcanzaría los 100.000 barriles al día, es decir el equivalente a 0,13% de la producción mundial.

De esta manera, se estima que ISIS ha llegado a obtener aproximadamente $1.5 millones de dólares diarios, vendiendo crudo a entre $20 y $45 dólares el barril[32] ¿De qué forma? La agrupación controla numerosos pozos activos y vende el crudo en el mercado negro a operadores privados a precios más bajos, luego es triangulado y vendido como producto legal a precios de mercado, saliendo a otros países a través de su frontera más cercana con Turquía.[33]

De hecho, la Embajadora de la UE en Irak, Jana Hybaskova ha manifestado su preocupación al afirmar que existen Estados comunitarios que compran el petróleo que ISIS exporta, exigiendo como represalia que se ejerza presión sobre países como Irán, Kurdistán y Turquía para limitar esta situación.[34]

A los efectos de poder llevar a cabo la explotación de los pozos petroleros, el EI recurre a todo tipo de ingenieros y técnicos, ya sea a través de su contratación -abonándoles salarios de mercado-, como a través de los conocidos secuestros extorsivos, ello a los fines de obtener el máximo rendimiento posible de los yacimientos bajo su dominio.

Como bien hemos visto a lo largo del presente trabajo, la comunidad internacional ha trabajado incansablemente con el objeto de frenar el financiamiento del que se vale el ISIS y así neutralizar su accionar. Ahora, considerando que es unánime la opinión de los expertos que afirman que la venta de crudo de petróleo importa la fuente principal de ingresos de la agrupación, la pregunta que debemos realizarnos es si se han previsto todos los medios necesarios para operar contra esta importante fuente.

La resolución S/RES/2199 (2015) de la ONU[35] reconoce su profunda preocupación por los yacimientos petrolíferos y las infraestructuras conexas, además de otras infraestructuras como presas y centrales eléctricas, que controlan el EIIL,  el  FAN  y posiblemente otras  personas, agrupaciones, empresas  y entidades asociadas con AL-QAEDA, que están generando una parte importante de los ingresos de esos grupos, junto con donaciones privadas procedentes del exterior,  extorsión,  rescates  de  secuestros  y dinero  robado  del  territorio  bajo  su  control,  que  sirven  para  apoyar sus  actividades de  reclutamiento  y  reforzar  su  capacidad  operacional  para  organizar  y  llevar a cabo atentados terroristas. 

Asimismo, pone de relieve que los Estados tienen la obligación de cerciorarse de que sus nacionales y las personas que se hallen en su territorio no pongan a disposición del el EIIL y el FAN recursos económicos, incluidos petróleo y material conexo y otros recursos naturales. Finalmente, alienta a los Estados Miembro a que presenten solicitudes para incluir en la Lista a las personas y entidades que participen en actividades relacionadas con el comercio de petróleo con el EIIL, el FAN y otros grupos conexos.

Así, establece que los miembros deberán comunicar al Comité en un plazo de 30 días la interdicción en su territorio de cualquier transferencia de petróleo, productos derivados del petróleo, refinerías modulares y material conexo desde o hacia el EIIL o el FAN, solicitando también al Equipo de Vigilancia que informe de los efectos de las nuevas medidas en un plazo de 150 días, y a la Presidencia, que dé cuenta de la aplicación de la resolución en sus informes orales al Consejo de Seguridad. La resolución pareciera preverlo todo, pero evidentemente no ha sido suficiente.

Lamentablemente, según numerosos informes la única medida realmente efectiva hasta el momento pareciera ser el ataque aéreo realizado por las tropas de los EEUU contra numerosos pozos petroleros[36], acción que logró disminuir de manera considerable los ingresos del EI.

Sin perjuicio de ello, siquiera estas condenables acciones resultan totalmente efectivas. Informes del Syria Commet[37] afirman que luego de que Siria bombardease las refinerías fijas y móviles de ISIS, los miembros de la agrupación se las han ingeniado para continuar con el proceso de refinamiento del crudo haciéndolo de manera casera, incluso en pequeños charcos en los patios de las casas, lo cual torna más dificultoso acabar con el proceso.

El ejemplo previamente señalado nos demuestra una vez más que ISIS es una agrupación en constante movimiento, que transforma su accionar ante cada vicisitud, y que dicha característica exige que el tipo de política a desplegar deba ser muchísimo más minuciosa y dinámica, capaz de captar todo ingreso/movimiento de dinero al que con posterioridad se le pretenda dar apariencia legítima.

Ante el análisis de la problemática previamente expuesta, y la extensa normativa en la materia, a esta altura la solución requiere de la adopción de medidas que no se hayan llevado a cabo hasta el momento.

La creación de un órgano supranacional que cuente como función principal la creación y ejecución de un registro único y obligatorio de yacimientos, el cual deba llevar la registración de los mismos, de sus propietarios, así como toda la cadena de sujetos que intervengan desde la extracción del petróleo del pozo, hasta su arribo al consumidor final resultaría un mecanismo de control lo suficientemente específico como para trazar inicialmente la cadena que permitiera dar con los sujetos/grupos que pretendan dar ingreso de dicho combustible a mercados de circulación legal.

El ente debe encontrarse a cargo de acreditar la veracidad de los datos denunciados, así como de investigar a todos los sujetos de las cadenas, debiendo suspender la habilitación del mismo ante el hallazgo de cualquier anomalía, y bloqueando todo tráfico de crudo que no se encuentre por éste autorizado.

Asimismo, debe instar –bajo pena de sanción- a los Estados a que no refuercen el control de sus fronteras con el objeto de prevenir toda acción tendiente al contrabando de combustible, imponiendo fuertes penas a aquellos funcionarios que no cumplan con su función de control de manera correcta. Evidentemente, no basta con órganos que se limiten a emitir recomendaciones o simplemente obliguen a los Estados a investigar e informar. Se requiere de una acción concreta sobre el foco del problema.

b) Medios de pago virtuales

Existe consenso en que, en sus inicios, el EI contó con un importante financiamiento por parte del grupo AL QAEDA, que de alguna manera lo contaba como una cédula terrorista propia[38], sin perjuicio de que tras el paso de algunos años el vínculo se disolviera.

Asimismo, se ha afirmado que terceros países también han otorgado financiamiento a la agrupación, recurriendo a ella como un medio para derrocar al gobierno Irakí de turno en miras de intereses económicos. Los países señalados son: Turquía, Arabia Saudí, Kuwait y Emiratos Árabes. Si bien se estima que la ayuda directa de los Estados ha disminuido, la intervención de sus nacionales no lo ha hecho, significando de esta manera una serie fuente de ingresos.[39]

Así, las organizaciones terroristas han debido evadir las sofisticadas investigaciones que los Estados han elaborado con el fin de detectar las transferencias de dinero sucio, recurriendo, a dichos efectos, a medios de pago de tipo virtual como PayPal, o incluso a la renombrada bitcoin, herramientas utilizadas ya sea para recibir donaciones, como dinero producto del comercio ilegal, o incluso para (re)financiar células dispersas en el mundo.

Las transferencias a través del sistema PayPal se han convertido en operaciones cotidianas en las sociedades modernas. La única exigencia consiste en crear un usuario y asociar una cuenta bancaria o tarjeta de crédito. Fecho, el mismo ya se encuentra habilitado para hacer pagos, compras, recibir dinero (o donaciones), o hacer transferencias de hasta $2300 euros.

En relación a la popular moneda bitcoin, podemos definirla como una moneda de tipo virtual e intangible que desde el año 2009 opera en la red y es objeto de transferencias a tiempo real.

Así, la Recomendación del Parlamento Europeo, en su Propuesta de Resolución sobre monedas virtuales del 3 de mayo de 2016[40] en su punto A. establece que “…si bien aún no se ha establecido una definición de aplicación universal, pero que a veces se hace referencia a las monedas virtuales como efectivo digital, la Autoridad Bancaria Europea (ABE) entiende las monedas virtuales como una representación digital de valor no emitida por un banco central ni por una autoridad pública, ni necesariamente asociada a una moneda fiduciaria, pero aceptada por personas físicas o jurídicas como medio de pago y que puede transferirse, almacenarse o negociarse por medios electrónicos; que las monedas virtuales se basan fundamentalmente en la tecnología de registros distribuidos (TRD), la base tecnológica para más de 600 sistemas de moneda virtual que facilitan los intercambios entre homólogos, y que la más destacada de ellas es por ahora el bitcoin…”. Así podemos concluir que nos referimos a una moneda virtual, universal, no oficial ni identificable. 

Las investigaciones han demostrado que la organización ISIS ha hecho uso tanto del sistema PayPal como de bitcoins no solo para recibir los donativos, sino también para perpetrar los ataques. Así lo ha informado en una oportunidad la Autoridad Financiera de Indonesia al denunciar que han concurrido ataques terroristas en los que se utilizaron como método de pago dinero en formato electrónico, específicamente Paypal y Bitcoin. Ello, en razón de la dificultad de rastreo que presentan ambas plataformas: fundamentalmente Bitcoin ya que reviste una naturaleza pseudo-anónima de la moneda.[41] 

Yaya Fanusie, ex analista político y de contraterrorismo de la CIA, conforme lo cita una nota periodística[42], denunció que ISIS, así como otras agrupaciones terroristas, solicitaban donaciones a través de Bitcoins. Estas se encontraron en la campaña propagandística online “Equipe Us” (Jahezona) del Centro de Medios IBN Taymiyya (ITMC), unidad de propaganda yijadista ubicada en la franja de gaza. “Equip Us”, se trataba de una campaña que fue mutando con el tiempo a los fines de obtener la mayor cantidad de dinero posible. Según esta denuncia, ya para el mes de junio de 2016 el grupo terrorista solicitaba donativos con bitcoins desde la red social de tweeter, y solo 8 semanas después habían recibido 0.89BTC en dos transacciones realizadas a través de la casa cambiaria BTC-e.

Así, la organización envía las instrucciones a su país utilizando telegram –una aplicación de telefonía móvil que entre otra características, ofrece mayores posibilidades de privacidad de las conversaciones que en el marco de ella se mantienen, habilitando opciones como la codificación de los mismos o un potente cifrado cliente-cliente creado para la ocasión, incluso la habitación de chats privados, una especie de «modo incógnito» para chats donde las conversaciones adquieren funciones especiales, como el ya nombrado cifrado cliente-cliente o la autodestrucción de mensajes.

Las conclusiones derivadas de las investigaciones previamente enumeradas significan un mínimo reflejo de la importancia que hoy en día presume el dinero informático en los mecanismos de financiación del ISIS. La importancia y el peligro que el mismo significa por su dificultad para ser identificado. Diferenciar a los sujetos que lo operan, el origen de esos fondos y su destino.

Ahora bien, lo curiosos es que al día de la fecha no existen más que proyectos de regularización, pero ninguna restricción concreta. Muestra de ello es la Propuesta de Iniciativa de la Unión Europea sobre restricciones a los pagos en efectivo[43], la cual parte de la premisa de que existe una importante dificultad en determinar la legalidad o ilegitimidad del origen del dinero en efectivo, y que en virtud de ello debe incentivarse el uso de dinero de tipo electrónico. Ello, puede advertirse de la propia norma que afirma que “Las posibles restricciones a los pagos en efectivo serían un medio para luchar contra actividades delictivas que implican transacciones en efectivo por parte de redes de delincuencia organizada. Restringir grandes pagos en efectivo, además de declaraciones sobre [la procedencia] del efectivo y otras obligaciones en la lucha contra el blanqueo de capitales, obstaculizaría el funcionamiento de estas redes, es decir tienen un efecto preventivo. También facilitarían más investigaciones para realizar un seguimiento del curso de las actividades terroristas.”.

Pero, por otro lado, contamos con la iniciativa 2016/2007(INI) de fecha 3 de mayo de 2015 del Parlamento Europeo sobre moneda virtual[44] que expone claramente su postura sobre los riesgos que importa el creciente uso de las monedas virtuales. Así, en su punto 2.i declara que “Las posibilidades de realizar operaciones en el mercado negro, blanqueo de dinero, financiación del terrorismo, fraude y evasión fiscal y otras actividades delictivas basadas en la «pseudonimia» y la «combinación de servicios» que ofrecen algunos de estos servicios y la naturaleza descentralizada de algunas monedas virtuales, habida cuenta de que la trazabilidad de las operaciones en efectivo tiende a ser muy inferior”.

Incluso podemos mencionar el proyecto de ley denominado “Ley de uso de monedas virtuales” de la Evaluación de la Seguridad Nacional de los Terroristas, presentado en mayo de 2017 ante el Congreso de los EEUU, que de ser aprobado, requeriría que el Departamento de Seguridad Nacional trabajara de manera coordinada con otras agencias federales para investigar si organizaciones terroristas recurren al uso de criptomonedas o si reciben fondos a través de ellas y de esa forma combatir una de las fuentes de financiamiento del ISIS más contundente. Pero lamentablemente, este proyecto no es, sino, otra intención que se ha mantenido bajo el estatus de proyecto y que a la fecha no ha sido formalmente promulgado.[45]  

De la lectura del contenido de estos dos instrumentos y del proyecto de ley, sumados a la inexistencia de normativas que regulen la materia –únicamente se advierten algunos comunicados de diversos organismos-, podemos concluir que la situación es compleja, ya que, por un lado, se fomenta una forma de transacciones monetarias de dificilísima detección, mientras que, por el otro, se reconoce su peligrosidad.

Insistimos en que debe plantearse la necesidad modificar paradigma clásico de la figura del lavado de dinero para dar lugar a una que abandone la idea de que lo único que puede lavarse es dinero en efectivo, reconociendo como fuente posible para esta acción al dinero digital. Las organizaciones criminales han evolucionado, incursionando en nuevas formas maneras de circular sus ganancias por fuera del sistema bancario tradicional y este tipo de moneda resulta verdaderamente apta para hacerlo.

Entiendo fundamental destacar que un elevado número de países no se reconoce a bitcoin como una moneda de curso legal, y es justamente esa falta de reconocimiento la que favorece su utilización en mercados ilegales. De hacerlo, podrían imponerse mayores requisitos de registración de sus usuarios, la obligación de declaración de orígenes de los montos que manejan, y el destino del mismo en cada una de las operaciones en las que intervenga, entre otros datos relevantes. Las monedas virtuales se encuentran descentralizadas y no cuentan con el respaldo de ningún gobierno ni de ninguna autoridad monetaria​ y es eso lo que debe resolverse.

c) Venta de obras de arte y objetos arqueológicos

El último de los casos que tratará el presente trabajo respecto de los mercados lícitos a través de los que la agrupación terrorista ISIS obtiene financiamiento será a aquél relativo a obras de arte y objetos arqueológicos que, conforme las investigaciones, le reportan una suma estimada de entre $2.500 y $5.000 millones de euros al año.[46] Tal como hemos hecho referencia anteriormente, la ocupación del EI en determinados territorios no ha sido selectiva, y lo mismo puede afirmarse respecto de la destrucción del patrimonio arqueológico allí situado.

Conforme investigaciones periodísticas[47] la puerta de entrada de las obras extraídas ilegalmente en Siria o Irak al mercado occidental se ejecuta por el territorio de la República de Turquía, arribando a esa zona a través del Líbano o Jordania. Allí, se ubican centros de distribución donde se falsifica la hoja de identificación de los objetos, denunciándose una procedencia irreal. Ya colocados en los mercados, los compradores se encargan de ofertarlos a los posibles importadores con un etiquetado alternativo, blanqueando de esta manera las operaciones.

Ahora bien, no siempre es la agrupación terrorista la que se ocupa de extraer las piezas y colocarlas en circulación, sino que ésta cuenta con algunas alternativas. Una forma de obtener el dinero es mediante el establecimiento de un sistema de licencias por medio del cual solicita a los tratantes ilegales de arte el 20% de los ingresos que obtuviesen de la comercialización de los mismos. Otra, consiste en la subcontratación del servicio de excavación y posterior venta de las piezas, obteniendo de esta manera un altísimo margen de ganancia, ello, si consideramos que el valor de estas transacciones es cada vez mayor, ya que el precio de las piezas provenientes de Siria o Irak se ha multiplicado en un 492%.[48]

De esta manera, advertimos otra fuente de ingresos millonarios de la agrupación que, producto de la venta de los objetos arqueológicos que se extraen ilegalmente de los yacimientos o de las obras de arte que se obtienen de los saqueos de los edificios estatales de las ciudades tomadas, ofrece millones de dólares que luego son utilizados para mantener en funcionamiento su estructura.

El comercio ilícito de obras de arte se mantiene gracias a la demanda del mercado de las artes, la apertura de fronteras, la mejora de los sistemas de transporte y la inestabilidad política de ciertos países.

Lo interesante es que aún ante la existencia de numerosas denuncias realizadas tanto por la UNESCO[49] como por numerosos medios periodísticos, la comunidad internacional ha tomado cartas en el asunto, pero con medidas que no resultan ser del todo efectivas.

Al respecto, podemos mencionar dos documentos que hacen referencia al tema, la Resolución del Parlamento Europeo sobre la destrucción de lugares de interés cultural perpetrada por el EI/Daesh n° 2015/2647(RSP) del 28 de abril de 2015, y la Resolución 2199 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas del 12 de febrero de 2015[50].

Así, la primera de ellas, parte del reconocimiento –en su punto H- de que “el comercio ilegal de bienes culturales es hoy el tercer comercio ilegal por orden de importancia, tras las drogas y las armas; que este comercio está dominado por redes de delincuencia organizada y que los mecanismos nacionales e internacionales en vigor no disponen ni del equipo ni del apoyo adecuados para afrontar el problema”;  y solicita a la Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad que adopte las medidas oportunas en el ámbito político, de conformidad con la Resolución 2199 del Consejo de Seguridad -documento en el que se basa-, con miras a poner fin al comercio ilegal de bienes culturales procedentes de Siria e Irak mientras persistan las condiciones de guerra en dichos territorios, lo que evitaría que se utilizaran como fuente de financiación de actividades terroristas.

Asimismo, sugiere a la Comisión que, con arreglo al apartado 17 de la mencionada Resolución del Consejo de Seguridad, se concentre en la prevención y la lucha contra el tráfico ilegal de bienes culturales, en especial en lo que respecta a los objetos del patrimonio cultural exportados ilegalmente de Irak desde el 6 de agosto de 1990 y de Siria desde el 15 de marzo de 2011; finalmente considera que la ese órgano debe establecer un enfoque coordinado para combatir este tráfico ilegal, trabajando junto a los responsables de los servicios de investigación a escala nacional y en estrecha colaboración con la Unesco y otras organizaciones internacionales como el ICOM (Consejo Internacional de Museos), el Comité Internacional del Escudo Azul (ICBS) del ICOM, Europol, Interpol, Unidroit (Instituto Internacional para la Unificación del Derecho Privado) y la OMA (Organización Mundial de Aduanas).

Con respecto a la citada resolución del Consejo de Seguridad de la ONU previamente citada, su principal aporte es la prohibición a los países miembros de comerciar artículos de arte obtenidos ilegalmente en Siria o Irak. Pero lamentablemente dicha medida resulta continuamente burlada, dado que los traficantes esquivan este veto trasladando las antigüedades saqueada a terceros países con anterioridad a introducirlas en Europa, fingiendo de esta forma sus verdaderos orígenes[51].

Ahora bien, como podemos observar del texto de la resolución 2199 previamente citado, el Consejo da intervención a diversos organismos internacionales a los fines de que colaboren en la lucha contra este tipo de financiamiento. Así, podemos mencionar a la organización INTERPOL, en el marco del cual se ha confeccionado un registro mundial de piezas extraídas y comercializadas ilegalmente, cuya función consiste en ayudar a afrontar el robo y el tráfico de patrimonio cultural y obras de arte. De esta manera, se mantiene una base de datos mundial sobre obras de arte robadas, y se apoya a los países miembros en sus investigaciones internacionales para identificar y desarticular a los delincuentes responsables de la destrucción de lugares considerados patrimonio cultural[52].

Hasta aquí podemos mencionar dos normativas que reconocen la gravedad que reviste la extracción ilegal y la puesta en circulación en mercados de obras de arte u objetos arqueológicos por parte del Daesh. Y, si bien los esfuerzos realizados hasta el momento en la materia no son en vano, se requiere de una normativa aún más precisa y efectiva.

Así, la prohibición de comercialización de productos provenientes de zonas de riesgo sospechados de ser objeto de contrabando resulta fundamental, como así también la existencia de un registro coordinado por una organización internacional como Interpol ante la cual denunciar estas operaciones para así detener la cadena de comercialización de estos objetos.

Ahora bien, entiendo interesante destacar que, ante este panorama, la Comisión Europea abogó en el mes de julio de 2017 por la necesidad de adoptar nuevas normas en el marco de la Unión para acabar con el mercado del tráfico de obras de arte[53]. En dicha oportunidad denunció que se estima que entre el 80 % y 90 % de las ventas de antigüedades son bienes de origen ilícito, en tanto que el comercio ilegal de antigüedades y arte mueve a nivel internacional entre $2.500 y $5.000 millones de euros al año.

Asimismo, denunció que hasta el momento no existe una normativa marco que regule la importación de bienes culturales -opinión que compartimos-. A dichos efectos, y con el propósito de salvar tal situación, la Comisión propuso una serie de normas que se aplicarán a aquellas piezas que tengan más de 250 años de antigüedad en el momento de su importación. La primer propuesta consta en establecer una definición común de lo que se entiende por «bienes culturales». Luego, se plantea un sistema de licencias que obligaría a los importadores a registrarse con el objeto de encontrarse habilitados a comercializar este tipo de mercadería, debiendo presentar una declaración jurada como prueba de que los mismos han sido exportados legalmente desde un tercer país. Asimismo, se concedería a las autoridades aduaneras mayores competencias a los fines de proteger este tipo de bienes. Se calcula que la normativa podría entrar en vigor alrededor del año 2019.

En definitiva, la propuesta realizada por el Consejo Europeo logra cubrir los vacíos legales en la materia. Ello, en virtud de que especifica concretamente el tipo de mercadería protegida. Además, con el sistema de licencias, podrían individualizarse fácilmente los sujetos responsables de llevar a cabo la operación, y su declaración jurada permitirá cerciorarse de la legitimidad de los orígenes de la pieza. En caso de que los datos no sean fieles, los responsables ya se encontrarán individualizados y deberán responder ante tal irregularidad.

En atención a este último punto, sin perjuicio de lo previamente expuesto, entiendo que resultaría importante que el instrumento que contenga las propuestas realizadas por el Consejo también incluya la obligación de los Estados miembro de tipificar la figura de contrabando de arte en el marco del financiamiento de actividades terroristas[54] y así completar el ciclo de reformas que permitirán realizar un control más estricto de este tipo de actividades que se han convertido en una de las principales fuentes de financiamiento del Estado Islámico.

Como bien hemos dicho, los ingresos que registra la agrupación producto de la comercialización de este tipo de mercancía convierten a esta fuente de financiamiento en una de sus predilectas. En virtud de ello, la comunidad internacional debe llevar a cabo todos sus esfuerzos a los fines de controlar el saqueo del patrimonio cultural que efectúa en aquella región y evitar su filtración a los mercales legales de Europa, en los que son vendidos por cifras millonarias.

 

III. Conclusión

A lo largo del presente trabajo, se ha procurado brindar las herramientas esenciales a los fines de que el lector comprenda a qué nos referimos cuando hablamos sobre el financiamiento del terrorismo.

Pero para ello, resultó fundamental comenzar por los orígenes del tema, explicando que las organizaciones terroristas, desde la antigüedad, recurren al terror como mecanismo de control de las poblaciones, pero sin perder de vista el objetivo político: la desestabilización del sistema. Se procuraba generar miedo en las masas para así dominarlas y manipularlas, de esa forma quebrantar al gobierno de turno y procurar imponerse como fuerza gobernante. Y, si bien tras el atentado de la Torres Gemelas en EEUU el pasado 11 de Setiembre de 2001 el panorama internacional se vio absolutamente modificado, dicha esencia se mantiene vigente.

Sin perjuicio de ello, los grupos terroristas que irrumpieron en escena han cambiado sustancialmente. Ya no nos referimos a agrupaciones que operan en una única región, que realizan ataques con víctimas concretas o que únicamente se financian a través de la comisión de figuras delictivas como el narcotráfico o los secuestros extorsivos. La situación se ha complejizado. Las agrupaciones terroristas de tinte religioso y extremista han doblado la apuesta.

Hoy podemos afirmar que la comunidad internacional se enfrenta a organizaciones criminales complejas que operan en el marco de redes internacionales, que recurren al uso de los medios de comunicación y de las redes sociales como instrumentos fundamentales tanto para captar simpatizantes (o fieles), para adjudicarse y publicitar sus atentados, e incluso, para contactar a los profesionales a los que recurrirán para profesionalizar sus actividades.

A simple vista, podrá advertirse que para construir y sostener una estructura de tal envergadura debe contarse con importantes ingresos, y es aquí donde entra en juego el financiamiento. Como bien se mencionó en el cuerpo del trabajo, una buena forma de abordar el estudio del tema es a la luz de un caso real, y en razón de ello, se optó por hacerlo en relación a la agrupación ISIS o Estado Islámico.

En virtud de toda esta información, se planteó que la agrupación del Estado Islámico obtiene millones de dólares diarios de sus fuentes de financiamiento, no solo mediante su intervención en mercados ilegales, sino mediante su constante actividad en mercados lícitos o a través de medios legales. Los tres casos elegidos para demostrarlo en este trabajo son: la venta del petróleo, los medios de pago virtuales y la comercialización de obras de arte o de valor arqueológico.

En referencia al primer caso podemos afirmar que, como bien se ha señalado en el acápite pertinente, la agrupación elige estratégicamente los territorios que ocupa tomando en consideración la existencia de yacimientos de petróleo o gasoductos, los cuales explotará obteniendo sumas millonarias de dinero que serán utilizados para la construcción del califato.

Así, el EI ha llegado a explotar hasta 8 yacimientos en Siria y el norte de Irak, produciendo 200.000 toneladas de crudo que no solo se venden a otras agrupaciones en el marco de la ilegalidad, sino que, mediante triangulaciones, también logran ser incorporados en mercados legales, siendo adquiridos incluso por Estados que desconocen de su verdadero origen.

De esta forma, la agrupación se apropió de numerosos yacimientos de crudo de petróleo que utiliza para comercializar. Lo llamativo es que, como bien se ha explicado en el cuerpo del trabajo, se cuenta con una vasta legislación internacional que busca limitar dichas operaciones, pero la realidad es que la única medida realmente efectiva al momento ha sido el lamentable bombardeo de la zona, con la consecuente destrucción de estos yacimientos.

El segundo caso trata sobre la utilización que el ISIS realiza de sistemas de transferencias y pago de tipo virtual, pero fundamentalmente de la moneda bitcoin. Así, se desarrolló respecto de las campañas de recaudación de donativos que la agrupación realiza a través de las redes sociales o de la Deep Web, y en el marco de las cuales recauda cifras millonarias.

De esta manera, el EI recurre a medios virtuales que les permiten mantener el anonimato, tanto del sujeto que envía la transferencia, así como de quien la recibe. El mismo anonimato se aplica al dinero, dado que su movimiento se lleva a cabo por fuera de sistema bancario, no existiendo control ni exigencia alguna sobre su legalidad.

Por último, mencionamos como fuente de ingresos el producto de la venta de objetos de arte y arqueológico que forman parte del patrimonio cultural de la humanidad, los cuales son extraídos ilegalmente de las zonas en conflicto para posteriormente ser introducidos en los mercados de Europa y EEUU, en los que son vendidos a cifras millonarias. Así, los contrabandistas modifican los datos de origen de estas piezas a los fines de burlar los controles aduaneros y de las propias subastas en las que son vendidas, consumando de esta manera la maniobra de lavado de activos buscada por la agrupación.

Por supuesto, las actividades mencionadas no son las únicas fuentes de financiamiento no ilegales de la agrupación. Pero sí representan el ingenio y la capacidad de adaptación con la que cuenta el EI al sacar provecho de las falencias legislativas de la comunidad internacional, y de la falta de acciones concretas y verdaderamente específicas que permiten burlar las normas y cumplir así con sus objetivos.

Evidentemente, se requiere de acciones directas y efectivas sobre la cuestión, tal como lo sería la instauración de organismos supranacionales que se encarguen de registrar y supervisar detalladamente tanto el funcionamiento de los yacimientos petrolíferos como la comercialización de obras de arte y objetos arqueológicos. En el primero de los casos gestionando la habilitación de los pozos para su funcionamiento y coordinando un registro oficial del cual surjan y se investiguen la totalidad de intervinientes en la cadena de comercialización del crudo. Incluso, dotándolos de potestades para declarar la restricción del comercio o embargos internacionales a los países que se hallen involucrados en casos que se verifiquen irregularidades vinculadas con la actividad terrorista.

Idéntico criterio se propone respecto del segundo de los casos – el comercio de obras de arte y objetos arqueológicos-, ello, en adhesión a la postura adoptada por el Consejo Europeo en su propuesta consistente en la creación de un sistema de licencias a través del cual los importadores de este tipo de mercancías deban registrarse para encontrarse habilitados a operar, ello sumado a la presentación de una declaración jurada relativa a la legalidad de los orígenes de dicha mercancía y a las competencias que se sumarían a las propias de las aduanas nacionales con el objeto de que resguarden la legitimidad de las operaciones.

Por último, respecto de los medios de pago virtuales, si bien la detección de la circulación de dinero en efectivo resulta muy dificultosa de controlar – sin perjuicio de que hoy en día las políticas económicas de los países fomentan su uso-, es innegable que se requiere de sistemas que no operen fuera del sistema bancario. Ello, a los fines de contar con información precisa respecto de los sujetos que manejan dichas transacciones, y fundamentalmente, sobre la licitud tanto del origen como del destino del dinero.

Sin perjuicio de los beneficios que evidentemente ha traído aparejada la utilización de la moneda bitcoin, resulta necesario que los Bancos Centrales de los Estados que la operan, así como los sujetos internacionales vinculados a la materia económica y financiera, la reconozcan como tal, y le otorguen la misma validez y exigencias que a las monedas de curso legal.  De esa forma, finalmente podrá accederse al efectivo control de una innumerable cantidad de operaciones millonarias que se practican de manera diaria en todos los países del mundo, y en consecuencia, prevenir, investigar y castigar un sinfín de comportamientos delictivos que afectan la seguridad internacional.

 Para finalizar, y como bien se ha hecho mención a lo largo de este trabajo, la problemática del terrorismo es una cuestión absolutamente compleja y dinámica, que requiere de soluciones que puedan hacerle frente a los constantes cambios e intentos de las agrupaciones por burlar la ley.

Resulta claro que, al tratarse de un problema a nivel mundial, las repuestas deben ser producto de la incesante cooperación de la comunidad internacional en la lucha contra las acciones terroristas. Es por ello que las propuestas que se realizan en este trabajo no solo apuntan a la sanción de normas que castiguen la comisión de conductas, sino que entiendo que la actuación de órganos supranacionales que se auxilien y controlen entre sí resultará fundamental en esta lucha, recurriendo a una actuación quizás compleja e individualizada, pero sin lugar a dudas más efectiva y con proyección a futuro.

 

 IV. Bibliografía

-ÁLVAREZ RUBIAL, Gregorio: “Las fuentes de financiamiento de DAESH como factor de riesgo para la estabilidad global”, 27 de junio de 2016, Documento de opinión del Instituto Español de estudios estratégicos 65/2016, http://www.ieee.es

-AVILÉS, Manuel, criminalidad organizada: los movimientos terroristas, Editorial Club Universitario, Alicante, 2004, págs., 319-320.

-CANO PAÑOS, Miguel Ángel: «El Derecho Penal ante los desafíos del terrorismo global», InDret, nro. 3, año 2010.

-CANO PAÑOS, Miguel Ángel: «Reflexiones en torno al ‘viejo’ y al ‘nuevo’ terrorismo», Revista Española de Investigación Criminológica, no. 7, año 2009.

-ENSINCK, M. Gabriela (20/11/2015), “Petróleo Sangriento, la clave en la financiación de ISIS”, disponible en https://www.cronista.com/3dias/Petroleo-sangriento-la-clave-en-la-financiacion-de-ISIS-20151120-0041.html

-Europa Press (2/5/2015) disponible en http://www.europapress.es/internacional/noticia-embajadora-ue-irak-critica-casi-mitad-estados-miembro-estan-armando-kurdos-control-20140902133640.html

-HORGAN, John “Psicología del terrorismo Cómo y por qué alguien se convierte en terrorista”, traducción de Joan Trujillo Parra, Editorial Gedisa, Barcelona,  año 2000.

-LLOBET ANGLÍ, Mariona, Derecho penal del terrorismo. Límites de su punición en un estado democrático, Editorial La Ley, Madrid, 2010.

-MOURENZA, Andrés, “Cómo funciona realmente el contrabando de petróleo del ISIS”, 7 de diciembre de 2015, en el diario elpaís.com, disponible en https://elpais.com/internacional/2015/12/05/actualidad/1449332363_449457.html  

-NAVARRO CARDOSO, Fernando, “Los tipos dolosos del delito de financiación del terrorismo”, Revista Electrónica de Ciencia Penal y Criminología ISSN 1695-0194.

-NSEFUM, Ebile, “El delito de terrorismo su concepto”, Montecorvo, Madrid, año 1985.

-PÉREZ CEPEDA, Ana Isabel, “Pacto antiyihadista: criminalización de la radicación”, Edit. Tirant lo Blanch, Valencia, año 2017.

-PONTI, María, “La reforma de los delitos de terrorismo mediante la ley orgánica 2/2015”, 15 de abril de 2015, Análisis GESI, 11/15, www.seguridadinternacional.es

-RIVERO, Jackeline “Atentado en Barcelona, financiamiento terrorista y criptomonedas”, 19 de agosto de 2017 en portal criptonoticias.com, disponible en https://www.criptonoticias.com/sucesos/ataque-barcelona-financiamiento-terrorista-criptomonedas/

-RODRÍGUEZ, Olga (16/11/2015) “Cómo surge el ISIS, cómo se financia, quiénes hacen la vista gorda” recuperado de https://www.eldiario.es/zonacritica/ISIS-financia-hacen-vista-gorda_6_452914729.html

-RODRÍGUEZ CÁRCAMO, Juan Manuel: «La prevención de la financiación del terrorismo: Derecho internacional e interno», en Abogados del Estado. Derecho frente al terrorismo, Centro de Estudios Judiciales, 2004

-SANCHEZ DE LA CRUZ, Diego, “El tráfico ilegal de arte reporta 100 millones al año a ISIS”, 20 de noviembre de 2015, en portal www.libremercado.com,  disponible en https://www.libremercado.com/2015-11-20/el-trafico-ilegal-de-arte-reporta-100-millones-al-ano-a-isis-1276561919/

-SANHERMELANDO, Juan, “La UE quiere frenar el tráfico de antigüedades que financia al Estado Islámico” 13 de julio de 2017, portal www.elespanol.com, disponible en https://www.elespanol.com/mundo/europa/20170713/230977369_0.html

-SANTA MARÍA TAMÉS, Gilberto, El delito de organización terrorista: un modelo del derecho penal del enemigo, Editorial Bosch, Madrid, 2015.

– Resolución 1373 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

-Resolución 2178 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

-Resolución 2199 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

-“40 recomendaciones para prevenir el blanqueo” del GAFI

-“8 recomendaciones especiales” del GAFI

-Decisión Marco de la Unión Europea del 13 de junio de 2002

-Directiva de la Unión Europea n° 2017/541

-Directiva 2015/849 del Parlamento Europeo y del Consejo de 20 de mayo de 2015

-Resolución del Parlamento Europeo sobre la destrucción de lugares de interés cultural perpetrada por el EI/Daesh n° 2015/2647(RSP) del 28 de abril de 2015  

-Posición Común del Consejo de 27 de diciembre de 2001 sobre la Aplicación de Medidas Específicas de la lucha contra el terrorismo (2001/931/PESC)

-Recomendación del Parlamento Europeo, en su Propuesta de Resolución sobre monedas virtuales del 3 de mayo de 2016

-Iniciativa 2016/2007(INI) de fecha 3 de mayo de 2015 del Parlamento Europeo sobre moneda virtual

-Convenio relativo al Blanqueo, Seguimiento, Embargo y Comiso de los Productos del Delito y a la Financiación del Terrorismo

-Ley orgánica del Reino de España 10/95 del 23 de noviembre

-Ley de Prevención y Bloqueo del Terrorismo de 2003

 

V. Referencias

[1] SANTA MARÍA TAMÉS, Gilberto, El delito de organización terrorista: un modelo del derecho penal del enemigo, Editorial Bosch, Madrid, año 2015, pág. 33.

[2] LLOBET ANGLÍ, Mariona, Derecho penal del terrorismo. Límites de su punición en un estado democrático, Editorial La Ley, Madrid, año 2010, págs. 32.

[3] Ibid, págs. 55-56.

[4] CANO PAÑOS, Miguel Ángel: «El Derecho Penal ante los desafíos del terrorismo global», InDret, nro. 3, año 2010, pág. 4.

[5] SANTA MARÍA TAMÉS, Gilberto, “El delito de organización terrorista: un modelo del derecho penal del enemigo”, Editorial Bosch, Madrid, año 2015, pág. 39.

[6] SANTA MARÍA TAMÉS, Gilberto, “El delito de organización terrorista: un modelo del derecho penal del enemigo”, Editorial Bosch, Madrid, año 2015, pág. 48.

[7] CANO PAÑOS, Miguel Ángel: «Reflexiones en torno al ‘viejo’ y al ‘nuevo’ terrorismo», Revista Española de Investigación Criminológica, no. 7, año 2009, pág. 4.

[8] http://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/PDF/?uri=CELEX:32002F0475&from=es

[9] HORGAN, John “Psicología del terrorismo Cómo y por qué alguien se convierte en terrorista”, traducción de Joan Trujillo Parra, Editorial Gedisa, Barcelona, año 2009, pág. 25.

[10] NSEFUM, Ebile, “El delito de terrorismo su concepto”, Montecorvo, Madrid, año 1985, pág. 46.

[11] AVILÉS, Manuel, criminalidad organizada: los movimientos terroristas, Editorial Club Universitario, Alicante, año 2004, págs., 319-320.

[12] CANO PAÑOS, Miguel Ángel: «Reflexiones en torno al ‘viejo’ y al ‘nuevo’ terrorismo», Revista Española de Investigación Criminológica, no. 7, año 2009, pág. 3.

[13]  SANTA MARÍA TAMÉS, Gilberto, “El delito de organización terrorista: un modelo del derecho penal del enemigo”, Editorial Bosch, Madrid, año 2015, pág. 56.

[14]  CANO PAÑOS, Miguel Ángel: «Reflexiones en torno al ‘viejo’ y al ‘nuevo’ terrorismo», Revista Española de Investigación Criminológica, no. 7, año 2009, pág. 24.

[15] NAVARRO CARDOSO, Fernando, “Los tipos dolosos del delito de financiación del terrorismo”, Revista Electrónica de Ciencia Penal y Criminología ISSN 1695-0194, pág. 2.

[16] PÉREZ CEPEDA, Ana Isabel, “Pacto antiyihadista: criminalización de la radicación”, Edit. Tirant lo Blanch, Valencia, año 2017, pág.120.

[17] http://www.fatf-gafi.org/media/fatf/documents/recommendations/pdfs/FATF-40-Rec-2012-Spanish.pdf

[18] http://interamerican-usa.com/articulos/Leyes/ONU-1373.htm

[19] http://eur-lex.europa.eu/legal-content/es/TXT/PDF/?uri=CELEX:32009E0468

[20] https://www.boe.es/doue/2015/141/L00073-00117.pdf

[21] “…cualquier otra forma equivalente de cooperación, ayuda o mediación, económica o de otro género…”.

[22] Ley 12/2003 de 21 de mayo de 2003, publicada en el BOE el 22 de mayo de 2003. https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2003-10289  

[23] RODRÍGUEZ CÁRCAMO, Juan Manuel: «La prevención de la financiación del terrorismo: Derecho internacional e interno», en Abogados del Estado. Derecho frente al terrorismo, Centro de Estudios Judiciales, año 2004, pág. 231.

[24] https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2015-3440

[25] PONTI, maría, “La reforma de los delitos de terrorismo mediante la ley orgánica 2/2015”, 15 de abril de 2015, Análisis GESI, 11/15, www.seguridadinternacional.es

[26]  PÉREZ CEPEDA, Ana Isabel, “Pacto antiyihadista: criminalización de la radicación”, Edit. Tirant lo Blanch, Valencia, 2017, pág. 122.

[27] https://www.boe.es/doue/2017/088/L00006-00021.pdf

[28] CANO PAÑOS, Miguel Ángel: «El Derecho Penal ante los desafíos del terrorismo global», InDret, nro. 3, año 2010, pág. 5.

[29] ÁLVAREZ RUBIAL, Gregorio: “Las fuentes de financiamiento de DAESH como factor de riesgo para la estabilidad global”, 27 de junio de 2016, Documento de opinión del Instituto Español de estudios estratégicos 65/2016, http://www.ieee.es, pág. 2 -pie de página-.

[30] También detenido en 2004 en un centro ilegal de detención dirigido por las tropas de los EEUU.

[31] RODRÍGUEZ, Olga (16/11/2015) “Cómo surge el ISIS, cómo se financia, quiénes hacen la vista gorda” recuperado de https://www.eldiario.es/zonacritica/ISIS-financia-hacen-vista-gorda_6_452914729.html

[32] ENSINCK, M. Gabriela (20/11/2015), “Petróleo Sangriento, la clave en la financiación de ISIS”, disponible en https://www.cronista.com/3dias/Petroleo-sangriento-la-clave-en-la-financiacion-de-ISIS-20151120-0041.html

[33] Ibid.

[34] Europa Press (2/5/2015) disponible en http://www.europapress.es/internacional/noticia-embajadora-ue-irak-critica-casi-mitad-estados-miembro-estan-armando-kurdos-control-20140902133640.html

[35] http://www.acnur.org/fileadmin/scripts/doc.php?file=fileadmin/Documentos/BDL/2015/10119

[36] ÁLVAREZ RUBIAL, Gregorio: “Las fuentes de financiamiento de DAESH como factor de riesgo para la estabilidad global”, 27 de junio de 2016, Documento de opinión del Instituto Español de estudios estratégicos 65/2016,http://www.ieee.es, pág. 13.

[37] MOURENZA, Andrés, “Cómo funciona realmente el contrabando de petróleo del ISIS”, 7 de diciembre de 2015, en el diario www.elpaís.com, disponible en https://elpais.com/internacional/2015/12/05/actualidad/1449332363_449457.html  

[38] ÁLVAREZ RUBIAL, Gregorio: “Las fuentes de financiamiento de DAESH como factor de riesgo para la estabilidad global”, 27 de junio de 2016, Documento de opinión del Instituto Español de estudios estratégicos 65/2016, http://www.ieee.es, pág. 10.

[39] Ibid, pág. 7.

[40]http://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?pubRef=-//EP//TEXT+REPORT+A8-2016-0168+0+DOC+XML+V0//ES

[41] RIVERO, Jackeline “Atentado en Barcelona, financiamiento terrorista y criptomonedas”, 19 de agosto de 2017 en portal criptonoticias.com, disponible en https://www.criptonoticias.com/sucesos/ataque-barcelona-financiamiento-terrorista-criptomonedas/

[42] Ibid

[43]http://ec.europa.eu/smartregulation/roadmaps/docs/plan_2016_028_cash_restrictions_en.pdf

[44]http://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?pubRef=-//EP//TEXT+REPORT+A8-2016-0168+0+DOC+XML+V0//ES

[45] RIVERO, Jackeline “Atentado en Barcelona, financiamiento terrorista y criptomonedas”, 19 de agosto de 2017 en portal criptonoticias.com, disponible en https://www.criptonoticias.com/sucesos/ataque-barcelona-financiamiento-terrorista-criptomonedas/

[46] SANHERMELANDO, Juan, “La UE quiere frenar el tráfico de antigüedades que financia al Estado Islámico” 13 de julio de 2017, portal www.elespanol.com, disponible en https://www.elespanol.com/mundo/europa/20170713/230977369_0.html

[47] SANCHEZ DE LA CRUZ, Diego, “El tráfico ilegal de arte reporta 100 millones al año a ISIS”, 20 de noviembre de 2015, en portal www.libremercado.com,  disponible en https://www.libremercado.com/2015-11-20/el-trafico-ilegal-de-arte-reporta-100-millones-al-ano-a-isis-1276561919/

[48] Ibid.

[49] http://www.unesco.org/new/es/safeguarding-syrian-cultural-heritage/situation-in-syria/movable-heritage/museums/

[50]http://www.acnur.org/fileadmin/scripts/doc.php?file=fileadmin/Documentos/BDL/2015/10119

[51] SANHERMELANDO, Juan, “La UE quiere frenar el tráfico de antigüedades que financia al Estado Islámico” 13 de julio de 2017, portal www.elespanol.com, disponible en https://www.elespanol.com/mundo/europa/20170713/230977369_0.html

[52]https://www.google.com.ar/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=6&ved=0ahUKEwjo4-uVgPnZAhUHjZAKHfhVBRIQFghNMAU&url=https%3A%2F%2Fwww.interpol.int%2Fes%2FCentro-de-prensa%2FActividades%2F2017%2FUnity-for-Security%2FForo-%25E2%2580%259CUnity-for-Security%25E2%2580%259D-unidos-por-la-seguridad%2FMedia-library%2FProtecci%25C3%25B3n-del-patrimonio-cultural%2F&usg=AOvVaw2TNgX2w95q09O5WM1TaNer

[53] Tras una vasta búsqueda, no ha sido posible dar con la documentación oficial que prevea la propuesta señalada. Sin perjuicio de ello, la información fue verificada a través de tres notas periodísticas que así lo informan. https://www.elespanol.com/mundo/europa/20170713/230977369_0.html

http://www.europapress.es/internacional/noticia-bruselas-pide-mas-control-comercio-ilegal-piezas-arte-antiguedades-financian-terrorismo-20170713154208.html

http://www.finanzas.com/noticias/economia/20170713/quiere-pone-coto-oscuro-3655856.html

[54] Suplantando de esta manera la utilización del tipo residual de financiamiento que en muchos casos no se ajusta a las circunstancias concretas del caso, resultando dichos comportamiento impunes y pasibles de repetición.

 

Publicado originalmente en la revista «Rubinzal-Online», cita: RC D 1233/2018


Gómez, Paloma

Gómez, Paloma

Abogada (UBA), Magister en Derecho Penal (Universidad Austral), Especialista en Crimen Organizado, Corrupción y Terrorismo (Universidad de Salamanca), Especialista en Derecho Penal y Criminología (Universidad Nacional de Lomas de Zamora). Ayudante de segunda de la Cátedra a cargo del Dr. Alagia (Facultad de Derecho, UBA). Defensoría General de la Nación.

Email: pali.gomez@hotmail.com


Copyright cieje.com / 2019