Defensa penal pública y jurados populares

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Autor: Marcos Ciciarello

Fecha de publicación: 2 Sep, 2019

Temas: Juicio por jurados, Defensa penal  

 

Hace unos días, gracias a la Escuela de Capacitación del Poder Judicial de Río Negro a cargo de la jueza Liliana Piccinini y a muchas personas que colaboraron desinteresadamente, realizamos con Bernardo Campana como juez y Martín Lozada como fiscal un simulacro de juicio por jurados, tal como está previsto en la nueva ley provincial.

El acuerdo previo con el fiscal fue “que no haya certezas sobre la prueba”, para intentar reducir la discrecionalidad del veredicto con las instrucciones impartidas por el juez y desarrollar estrategias de argumentación con las personas que integraron el jurado, que no conocían el caso y deliberaron y decidieron como si fuera real.

Unos días después, un periodista del “Río Negro” me preguntó por “la perspectiva de la defensa ante el juicio por jurados” y advertí entonces que esa era la única experiencia “real” que me permite elaborar alguna respuesta. Las siguientes (arbitrarias e incompletas) reflexiones van en base a ese juicio y a los infinitos errores que cometí al prepararlo y litigarlo:

  1. La defensa debe poder producir su propia evidencia porque al jurado se lo convence con pruebas: debe tener la facultad legal y la posibilidad real de producir información (investigaciones, peritajes, informes, análisis, búsquedas de datos, registros digitales, etc.) que acredite su postura hasta el último momento antes de la sentencia y, sobre todo, por fuera de los medios de prueba e intereses del fiscal.

Un perito mecánico puede explicar los datos recogidos del lugar del accidente automovilístico en el que colisionaron dos vehículos (frenadas, rastros del guardabarros, etc.) según los intereses que represente en juicio, estableciendo responsabilidad en uno u otro sentido. Lo mismo pasa con toda reconstrucción sobre hechos pasados (la historia de Bartolomé Mitre se opone a la de José María Rosa) y mucho más (pero no exclusivamente) cuando los testigos son “expertos” en ciencias discrecionales como psicología y psiquiatría. El interés de la persona que declara (de quien escribe o investiga) determina la interpretación de la realidad en uno u otro sentido (hermenéutica). “La grieta” no es exclusiva de los medios masivos de comunicación, hay tantas grietas como intereses en pugna pueda haber en un juicio.

Hace un tiempo logramos la absolución de una persona acusada de abuso sexual agravado. Mi postura era que se trataba de una denuncia falsa de la madre para quedarse con la tenencia de la hija de ambos; los jueces encontraron determinante para la inocencia tanto el testimonio de una psicóloga de la niña que fue descubierta por unos informes que pidió la defensa unos días antes del juicio (información que nos llegó en ese momento) como el análisis del relato de la niña que hizo un psicólogo contratado por la defensa.

Los peritos de la fiscalía (psicólogos integrantes de organismos estatales para víctimas) tenían una postura contraria a los de la defensa. Mientras aquellos decían que el relato de la niña era creíble y sin fisuras, los otros afirmaban que era fantasioso e increíble. Pero todos interpretaron el mismo relato de la misma niña.

Por eso, la defensa debe contar con soporte técnico, tener la posibilidad de producir prueba discrecionalmente, de manera rápida y sencilla.

  1. La prueba producida debe ser presentada persuasivamente. Es muy importante saber exponer la prueba para que resulte convincente, para que el jurado, que la verá por unos minutos, la entienda y recuerde al momento de deliberar: la defensa puede tener razón en la inocencia del defendido y para eso pudo haber hecho un costoso y extenso peritaje para demostrarlo, pero si lo expone de una manera compleja, desordenada y mediante un testigo tedioso dejará en el jurado una sensación contraria a la esperada. Por eso hay que trabajar en lograr un lenguaje llano y visual, hablar de manera simple, directa y buscando empatía a través de un relato coherente con la prueba presentada. El juicio no es un lugar para improvisar.
  2. La defensa debe poder contar con tiempo para preparar el juicio: tendrá más posibilidades de ganar el juicio la parte que más tiempo dedica a su preparación y aquella que le destina más recursos. Los aspectos de la acusación que no son cubiertos por la defensa son percibidos como debilidades, por eso el tiempo en la preparación, en el análisis de la totalidad de la prueba y de la ley aplicable al caso son fundamentales para evitar sorpresas y sortear imprevisiones.

Preparar una defensa eficaz ante jueces que no son abogados requiere tiempo y recursos, no es como antes (cuando fui formado), cuando se utilizaban vericuetos legales para revocar decisiones adversas sobre la base de prueba escrita, lo que solo demandaba conocimiento técnico y creatividad intelectual del abogado defensor.

Ahora vecinos de la localidad escucharán directamente a personas (testigos y peritos), ofrecidas o cuestionadas por abogados, para demostrar hechos pasados y fundar decisiones de culpabilidad o inocencia en base al sentido común; persuadirlos exige tiempo y trabajo en equipo.

Como contrapartida, las decisiones judiciales ganarán legitimidad de parte de ciudadanos sin interés en el caso, quienes trasmitirán los valores de la comunidad, a la vez que con su participación controlarán el funcionamiento del servicio de justicia, nuestro trabajo.

 

* Publicado originalmente en el diario Río Negro, 5 de abril de 2019, ver link: https://www.rionegro.com.ar/defensa-penal-publica-y-jurados-populares-943055/


Ciciarello, Marcos

Ciciarello, Marcos

Defensor Oficial en Bariloche.

Email: mciciarello@jusrionegro.gov.ar


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