Pigou y la solución a la contaminación como externalidad negativa

original

Arthur Cecil Pigou, (1877-1959) fue catedrático en la Universidad de Cambridge, en su cátedra de  economía política  (1910-1943), discípulo junto a Keynes del economista Alfred Marshall, a quien sucedió en su cátedra.  Explico el sistema económico bajo el aspecto del bienestar social partiendo de las teorías de Marshall. La teoría del bienestar la expuso  en sus libros  “Riqueza y Bienestar”  (1912), “La Economía del Bienestar” (1920) y “Teoría del empleo” (1933).

  1. Externalidades

En su libro “La Economía del Bienestar” (1920) Pigou desarrolló el concepto de Marshall sobre las externalidades, costes, impuestos o beneficios conferidos a otros que no son tenidos en cuenta por la persona o institución que emprende la acción que los genera. Sostuvo que la existencia de externalidades era justificación suficiente para la intervención del gobierno. La razón era que si alguien creaba una externalidad negativa, como polución, se dedicarían demasiados recursos a la actividad que la generaba; mientras que alguien que creara una externalidad positiva, como educarse a sí mismo, y hacerse más interesante y valioso para otra gente, no invertiría lo suficiente en educación porque no percibiría que el valor para sí mismo era tan grande como el valor para la sociedad.

Las externalidades son negativas, cuando la acción de una de las partes impone costos a la otra, positivas cuando la acción de una de las partes beneficia a la otra.[1] Esto ocurre cuando se producen contaminaciones por producción. Si una empresa que genera contaminantes para producir, está obteniendo una rentabilidad a costa de causar una pérdida al resto de la población, causando un costo mayor que deben pagar los individuos. En otras palabras la rentabilidad de uno causa un perjuicio a la sociedad, la aumentando los costos de esta última.

El accionar de los agentes económicos ya sean productores y consumidores, generan efectos externos, esto es que podrían afectar el nivel de bienestar de las personas ajenas a esas decisiones de producción  o consumo, pero que necesariamente han de convivir dentro del grupo social de referencia, estas son las llamadas externalidades, que pueden ser las negativas y las positivas.

Encontramos dos tipos de externalidades las pecuniarias y las tecnológicas. Las  primeras se refieren a la incidencia que provocan las decisiones de algunos agentes económicos sobre el nivel de riqueza de terceros. Se trata de efectos sobre bienestar que habrán de ser registrados por cambios en los precios relativos de bienes y servicios, y que implican por tal vía modificaciones distributivas de la riqueza. Ante el accionar económico de alguien o algunos, se modifican los excedentes (de producción y consumidores) existentes con anterioridad al indicado accionar.[2]

Luego tenemos las externalidades tecnológicas, que son los efectos que provoca el accionar de un agente económico sobre un tercero de forma directa, acá no encontramos como vimos anteriormente que la externalidad la genera un cambio en el precio, esto es que los efectos no son generados por transferencia de mercado. Afecta directamente a las funciones de utilidad de los consumidores y a las funciones de producción  de quienes producen.

Galperin, nos da las tres características esenciales para que haya externalidades[3]:

  • Interdependencia entre dos o más agentes económicos.
  • Interdependencia no liberada.
  • Interdependencia externa al sistema de precios.

Un ejemplo clásico es el de economías externas, son el aumento del valor banal de propiedades o terrenos por ciertas acciones de terceros que traen mejoras a la zona. Esto es el metro cuadrado de un edificio aumenta su precio por la construcción de un nuevo camino asfaltado. Y a la inversa una desmejora urbana puede verse como un externalidad negativa.

ii)  Solución a las Externalidades Negativas segun Pigou

Pigou en palabras de Bour, es considerado el fundador de la Economía del Bienestar y principal precursor del movimiento ecologista al establecer la distinción entre costos marginales privados y sociales y abogar por la intervención del estado mediante subsidios e impuesto para corregir fallas del mercado e internalizar las externalidades, hallo una solución intelectual interesante al problema de las externalidades que en principio no requiere de mecanismos de control y comando por la autoridad  económica, sino solo un uso más palio del sistema de precios.[4]

El desarrollo del llamado efecto Pigou, donde estudia las consecuencias que una variación del nivel de precios tiene sobre la demanda del consumo por medio del cambio que se produce en la riqueza de la renta de los consumidores. Esto se debe a que cuando las riquezas del consumidor aumentan, éstos tienden a consumir más, por lo tanto la demanda aumenta y de la misma manera los precios se disparan. Su idea principal era que desde el Estado se pudieran corregir las condiciones de vida de la gente. En consecuencia, nuestro bienestar mejoraría si al menos el Estado nos enseñara cómo debemos gastar nuestro dinero; es por esto que Pigou, siempre sostuvo su palabra en que está más desarrollado el arte de gastar el dinero que de ganarlo. La “Economía del Bienestar” de Pigou tenía presente no sólo las correcciones de externalidades, sino también la presencia de un estado de bienestar que proporcionara seguridad social y que diera oportunidades para un consumo más igualitario a todos los sectores en áreas sensibles como educación, vivienda y sanidad. Es por esto que propició la transferencia de recursos desde los ricos a los pobres. Según su criterio, la Utilidad Marginal del Dinero disminuía al aumentar su cantidad (Utilidad Marginal Decreciente), por lo que una persona pobre disfrutaba más el dinero que lo que lamentaba el rico perder esos recursos.[5]

En la solución de Pigou, quien genera una externalidad negativa, enfrenta un precio  incorrecto para su producción, y sugiere incorporar un impuesto correctivo que conducirá a la asignación  de recursos eficientes. Una de las soluciones más conocidas o tradicionales son los impuestos o subsidios, y el que encabeza la lista es Pigou, quien consideraba que el Estado debía intervenir mediante subsidios e impuestos para corregir fallas del mercado e internalizar las externalidades

Los  subsidios o impuestos se aplican con la intención de modificar el comportamiento del agente económico, los primeros aumentan los ingresos o reduciendo los costos; los segundos  disminuyendo el ingreso o incrementando los costos. De esta manera, el empresario  incorpora  estos cambios en su cálculo económico. Pigou, es un claro defensor del impuesto correctivo, esto es que, mediante el impuesto corrige errores del precio, conduciéndolo a una asignación eficiente. Lo que busca es que el efecto del impuesto logre que el CMg privado + el impuesto sea = al CMg social, de esta forma el impuesto no genera pérdidas en la eficiencia, sino que por el pago del impuesto internaliza los costos de las externalidades negativas.[6]

Al aplicar el impuesto Pigoviano (CMgP + IMP= CMgS) a las externalidades, se logra el nivel de eficiencia de producción de impuestos a la contaminación. El ejemplo más usado para demostrar cómo funciona el impuesto es el siguiente: si la empresa contamina, se le impondrá un impuesto por contaminar, buscando así la empresa el nivel de eficiencia, si continua contaminando deberá pagar más, hasta llega a un punto en el cual le convendrá invertir en prevención ya que le resultara más rentable bajar el nivel de contaminación, haciendo la empresa una relación de costo-beneficio.

El Prof. Bour  lo explica de la siguiente forma, tomen el caso de una externalidad productiva. La empresa 1 produce un producto x que vende en un mercado competitivo, imponiendo un costo e(x) a la empresa 2 (por ejemplo, contaminación). Si p es el precio del producto, los beneficios de ambas empresas serán: TT1 = maxxpx – e(x)  y TT2 = -e(x).[7]

Ambas funciones de costos son crecientes y convexas como de costumbre. La producción de equilibrio está dada por la solución de p=c´(Xq). Pero este nivel de producción es demasiado alto desde el punto de vista social. La primera empresa toma en cuenta sus costos privados pero ignora los costos sociales –iguales costos privados más los costos impuestos s la otra firma. A fin de determinar el nivel de eficiencia de producción, podríamos integrar a ambas empresas con el objeto de internalizar la externalidad. El conglomerado maximizaría su beneficio total: TT= maxxpx – c(x) – e(x). Que tiene como condición de 1 orden: p= c´(Xe) + e´(Xe)

La solución de Pigou aprecio que la Empresa 1 enfrenta un precio incorrecto para su producción, y sugirió un impuesto correctivo que conducirá a la asignación de recursos eficientes. A estos impuestos los llamamos Pigouovianos. Si, por ejemplo, se estableciera un impuesto de cuantía t sobre la producción de la empresa, la condición del primer orden seria: p= c´(x) +t.

Conociendo Xe podría fijarse un impuesto t=e´(Xe), que conducirá a la empresa 1 a elegir X=Xe. El problema que se plantea con esta solución es que la autoridad tributaria debería conocer la función de costo de la externalidad e(x). Pero si la supiera, podría obviar todo el procedimiento y emitir un comando de producción al nivel apropiado.

El impuesto lo que hace, como  bien muestra el grafico es ir poniendo distintos costos progresivos hasta llegar al CMgd de quien realiza la contaminación, de esta forma le será más rentable evitar la contaminación que continuar realizando la misma.

La ventaja que posee la idea de un costo progresivo, lo podemos encontrar en posibilidad que tendrá el sujeto de ir adaptándose a la norma ya que el costo de la sanción en su primer nivel no es elevada o en su defecto seguir con la conducta hasta llegar a su CMgd.

iii) Otras soluciones a las Externalidades Negativas

Este sistema de impuesto y subsidios, obviamente que tiene críticas, entre ellas encontramos:

  • que el impuesto no necesariamente induce a la empresa a reducir la producción; puede que la introduzca cambios tecnológicos que limiten la emisión de contaminantes, siempre y cuando el costo de la nueva tecnología sea inferior al monto del impuesto a
  • El impuesto que se cobra se calcula mediante la valoración de la externalidad. Y acá se genera un problema para varios autores, ya que encontrar el valor de un costo externo no es sencillo y tampoco llegar a un cálculo preciso, más cuando se tiene que conocer las valoraciones de los afectados. Hay costo de la obtención de la información necesaria, sumado a los costos de supervisión.
  • Buchanan y Stubblebine, elaboran su crítica basándose en Coase. Así sostienen que la tradición pigouviana concentrar su atención en el generador de la externalidad y deja de lado al afectado. Por eso hay q considerar impuestos o subsidios bilaterales, para que cada uno considere el costo que impone sobre el otro.
  • Rothbard, dice que critica el argumento de que las externalidades positivas sirvan de fundamento para la intervención del estado en la economía. El razonamiento habitual es el siguiente: si A desarrolla una actividad que tiene beneficios externos por los que no recibe ninguna remuneración o compensación –caso de beneficio social superiores a los privados-, la producción o prestación del bien  o servicio va a estar en un nivel inferior al socialmente deseable. Por lo tanto el estado tiene que obligar al individuo A para que produzca más o forzar a los beneficiarios a la actividad de A a subsidiarla. Para Rothbard, este subsidio compulsivo equivale a obligar a las personas a pagar un precio mayor por el bien para que el productor o prestador incrementen su producción. Los supuestos beneficiarios son perjudicados, ya que si consideran  tan importante ese bien  voluntariamente pagarían más por él. En realidad el subsidio compulsivo infringe una pérdida a los beneficiarios  que tiene que pagar  el impuesto, en lugar de reportarles un beneficio, porque  podrían haber gastado  su dinero en bienes o servicios que tuvieran mayor utilidad para ellos.

Ahora bien, Coase, en su famoso teorema, nos trae una solución distinta a la de Pigou. Coase, en su teorema afirma que cuando es posible el comercio con una externalidad, la negociación  resultante conducirá a un resultado más eficiente sin que sea necesario tener en cuenta la asignación inicial  de los derechos de propiedad. Dice Bour, en la práctica, puede que existan obstáculos para una negociación o que los derechos de propiedad  no estén bien definidos, lo que podría impedir una negociación a la Coase – por ejemplo si las externalidades son un  bien público.[8]

Para Coase, el gobierno es como una especie de superfirma, ya que es capaz de influir en el uso de los factores de la producción mediante decisiones administrativas y tiene la facultad de evitar los mecanismos  del mercado –competencia de otra firma- si así lo desea, lo que la empresa común no está autorizada per se a hacer.[9]

Las medidas a favor de la intervención Estatal, en impuestos tiene varias miradas. Las Positivas, cuando el número de partes involucradas es tan  numeroso que la organización de una empresa que incorpora a todos los implicados se vuelve imposible, cuando los costos de transacción son muy elevados; por ejemplo por la cuasi imposibilidad  de entablar  una negociación  entre millares  de personas, o cuando los niveles de incertidumbre no permiten conocer con alguna aproximación el costo el  daño, la solución  administrativa permite zanjar el problema de fusionar actividades, encontrar soluciones negociadas o fijar  impuestos por el valor del daño provocado[10].

Las negativas, las regulaciones legales se fijan de manera arbitraria, sin un cálculo costo-beneficio, de sus consecuencias, con el efecto de que los costos de cumplir con tales normas podrían superar los beneficios colectivos que la sociedad  obtendrá de su logra.

Pearce, desarrolla una comparación entre las bondades de utilizar impuestos o regulaciones legales para cumplir con una norma ambiental dada, en este caso no me importa que se traten de normas ambientales, ya que lo ejemplos servirán para luego hacer un análisis en la teoría de la pena y su fin económico:

  1. Un impuesto incrementa el costo de todas las empresas en la misma proporción. Una regulación determinada hace que el costo para las empresas con tecnología poco flexible aumente más que el costo para las empresas con tecnología muy flexible. Entonces las empresas no pueden responder de acuerdo con sus diferentes costos marginales de ajuste. Es decir, el impuesto no modificaría en principio la competitividad relativa de las empresas en el mercado, mientras la norma sí.
  2. El impuesto deja a las empresas con la libertad de encontrar la solución al problema de la contaminación que sea más acorde con sus características, mientras que, en general, las regulaciones establecen la solución a implementar, variación de nivel de producción, cierta modificación tecnológica.
  3. Con el impuesto el productor tiene el incentivo de eliminar por completo la contaminación para no pagar más el tributo, mientras que la norma, al fijar la máxima emisión permitida, no estimula la búsqueda de su reducción más allá de dicho límite, salvo que el estándar se vaya ajustando con el tiempo. Se puede decir que hay ventajas claras en el uso de un instrumento que alienta una revisión continua, por parte del contaminante de las tecnologías alternativas a su disposición.[11]

Bibliografía

  • Bour Enrique. Bienes Públicos, Externalidades y Teoría de los Incentivos. ebour.com
  • Cooter Robert y Ulen Thomas. Derecho y Economía. Edit. Fondo de Cultura Económico. México.1998.
  • Donna Sebastian Alberto. Universidad de Salamanca. Curso de especialización en derecho Penal. Tesis: Análisis económico de la Pena. La Relación entre la Pena y la solución a las externalidades negativas según Pigou.
  • Galperin, Carlos. Economía y Medio Ambiente en Países en Desarrollo: Instrumentos no tradicionales de Política Ambiental para la Contaminación de Aguas Superficiales.. Publicado en Anales de la XXXIII Reunión de la Asociación Argentina de Economía Política, Cdrom, Noviembre 1998.
  • Galperin, Carlos. Revista Libertades n°23. Año XII octubre de 1995. Pág. 189
  • Piffano Horacio L. P. Análisis Económico del Derecho Tributario. E-Book. Edit. UNLP prEBi/SeDiCI
  • Pigou, Arthur Cecil. La teoría general de Keynes. Edi. Ariel. Barcelona 1968.
  • Pigou, Arthur Cecil. Socialismo y Capitalismo comparados Edi. Ariel. Barcelona 1968.
  • A.C. The Economics of Welfare. Palgrave Classics in Economics. Edit. Palgrave macmillan. NY. 2013.
  • Pindyck, Robert y otros. Microeconomía. Año 2000. 1° Edición. Ed. Pearson Education S.A.
  • Posner Richard A. El Análisis Económico del Derecho. 2° Edición. Edit. Fondo de Cultura Económico México.
  • Reyes Blanco Otilio & Oslund Rains Franklin Sam. Teoría del Bienestar y el óptimo de Pareto como problema microeconómico. Revista Electrónica de Investigación en Ciencias Económicas Abriendo Camino al Conocimiento Facultad de Ciencias Económicas, UNAN-Managua. ISSN: 2308 – 782X. REICE Vol. 2, No. 3, enero-junio 2014.

[1] Robert. Pindyck, y otros. Microeconomía. Año 2000. 1° Edición. Ed. Pearson Education S.A. Pág. 445

[2]Piffano. Análisis Económico del Derecho Tributario. E-Book. Edit. UNLP prEBi/SeDiCI Pag. 46

[3]Glaperin. Pag. 214

[4]Enrique Bour. Pág. 34. Bienes Públicos, Externalidades y Teoría de los Incentivos.

[5]Otilio Reyes Blanco &Oslund Rains Franklin Sam.Teoría del Bienestar y el óptimo de Pareto como problema microeconómico. RevistaElectrónica de Investigación en Ciencias EconómicasAbriendo Camino al ConocimientoFacultad deCiencias Económicas, UNAN-Managua. ISSN: 2308 – 782X. REICE Vol. 2, No. 3, enero-junio 2014.

[6]Sebastian Alberto Donna. Universidad de Salamanca. Curso de especialización en derecho Penal. Tesis: Análisis económico de la Pena. La Relación entre la Pena y la solución a las externalidades negativas según Pigou. Pág. 9.

[7]Enrique Bour. Pág. 35. Bienes Públicos, Externalidades y Teoría de los Incentivos. www.ebour.com.ar

[8] Enrique Bour. Pag. 36. Bienes Públicos, Externalidades y Teoría de los Incentivos.

[9] Galperin.Pag 227

[10]Galperin. Pag. 227

[11] Galperin.Pag. 228/229

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