Mobbing Laboral – Primeras Aproximaciones

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Es frecuente encontrarse con escenas de violencia en los ambientes laborales, pero que en caso particular del mobbing no se trata de una violencia física, sino que se configura por agresiones psicologicas formuladas de forma estratégica y que tiene por fin el desgaste de la persona, logrando un agotamiento que generalmente desencadena que el trabajador pierda sus ganas de mantener su relación laboral, es decir que, por lo general, renuncia.

El concepto de mobbing laboral, en nuestro derecho es relativamente nuevo, teniendo su origen en la psicología laboral, y siendo receptado en forma posterior por la jurisprudencia y por la doctrina del derecho laboral.

Como ya adelanté las agresiones deben tener en -primer lugar- cierta entidad, esto es ser graves y/o tener relevancia, además las mismas deben ser efectuadas de forma reiterada y ser prolongadas en el tiempo (no basta con agresiones esporádicas o una discusión fuerte de una vez.). Este acoso puede provenir de los superiores, pero también se acepta que existe mobbing cuando el hostigamiento proviene de compañeros de trabajo.

Cabe aclarar que un ambiente de violencia laboral genérica (como por ejemplo se presenta en un trabajo en donde todos los trabajadores se tratan mal o existen problemas personales entre varios y/o el hostigamiento es mutuo) no implica por sí mismo mobbing, sino que la agresión tiene que ser dirigida y especifica hacia la victima con una intención claramente determinada y con fines perversos.

Pero, ¿Cómo se concreta en la realidad? Las agresiones pueden ser llevadas a cabo de diversas maneras: Criticas constantes y sin fundamento, desprecio, aislamiento, ofensas, cambios de puesto, degradación de tareas y categoría, reprimendas públicas sin sustento, ofuscamiento, entre muchas otras manifestaciones. Todas estas consecuencias producen un desgaste que se manifiesta con estrés, depresión, desmotivación, etc.  que terminan –en el mejor de los casos- con una renuncia o licencias médicas.

Claro está que estas maniobras tienen por fin buscar que el hostigamiento al que es sometido la victima llegue hasta tal punto que renuncie y se evite pagar las indemnizaciones de ley, pero como dije estos ardides también pueden provenir de compañeros de trabajo, pudiendo tener diferentes móviles, como pueden ser competencia desleal, sentir que la persona representa una “amenaza”, o simplemente que por sus cualidades resalte o haga quedar mal al resto.

Finalmente, resta aclarar la cuestión probatoria del tema, es decir: ¿Cómo pruebo el mobbing? Si bien en la actualidad no existe legislación especifica sobre el tema en análisis, como ya dije, la jurisprudencia y la doctrina han reconocido la figura, por lo que en diferentes fallos se han admitido como pruebas: Testigos (que hayan tenido un conocimiento y contacto directo con el hostigamiento), Grabaciones y filmaciones, Mails, Mensajes de Texto (sms) y llamadas telefónicas, denuncias, así como también cartas y/o notas injuriantes; si bien por si misma ninguna prueba es determinante, en su conjunto permiten darle al juez elementos de convicción para que esclarezca la situación y falle de la forma favorable.

Dr. Iván A. Pérez Morelli.

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