Las Economías Informales y la Asociación Ilícita del art. 210 del CP

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Las economías informales, serán abordadas en este artículo desde los llamados “manteros” aquellas personas que ponen sus stand o mantas en la vía pública (veredas y/o calles de Once, Avellaneda, etc) y comercializan con mercancías las cuales serían falsificaciones de marcas (nike, adidas, Polo, Lacoste, Pioner, etc), películas truchas…, este tipo de comercio promueve la corrupción y explotación de las personas.

Detrás de estas economías informales, se encuentran los talleres clandestinos, los cuales explotan y esclavizan a los sujetos, de la misma forma encontramos que hay tráfico de personas, delitos como la falsificación, evasión tributaria, contravenciones, etc.

Dice Olson, que el sector informal o no estructurado fue identificado y explicado por primera vez por Keith Hart[1]. Muchos pueblos de renta baja de los países del tercer mundo  se ganan  la vida  vendiendo productos en la calle, reparando coches o equipo fuera de los talleres autorizados, ofreciendo diversos servicios a vecinos amigo, ofertando transporte urbano en coches viejo, furgonetas, camionetas o autobuses en competencia con el sistema municipal de transporte, de propiedad estatal o pública, que usualmente tiene monopolio legal sobre tales servicio, o a través de otras actividades diversas. En la mayoría de los casos, estas actividades no son del todo legales.[2]

Los miembros de las economías sumergidas a menudo carecen de alfabetización necesaria para rellenar los muchos formularios que se precisan para obtener  un permiso legal de trabajo, o no tienen  el dinero  para pagar los sobornos para todos los permisos necesarios (o no quieren pagarlos).[3]

Con el término genérico economía subterránea se distingue cuatro subformas: 1) La economía ilegal, que abarca la producción y distribución de bienes y servicios prohibidos por la ley. Comprende las actividades como el narcotráfico, la prostitución y los juegos de azar ilegales. 2) La economía no declarada, que consiste en la realización de acciones que “soslayan o evaden las normas impositivas establecidas en los códigos tributarios”. El monto de los ingresos que deberían declararse a las autoridades impositivas, pero no se declaran, representa un ejemplo sumario de este tipo de economía subterránea. 3) La economía no registrada, que comprende las actividades que transgreden los requisitos de los organismos estadísticos del Estado en materia de declaración. Su medida estricta es el monto de los ingresos que deberían registrarse en los sistemas de cuentas nacionales pero no se registra. 4) La economía informal, que abarca las actividades económicas que hacen caso omiso del costo que supone el cumplimiento de las leyes y las normas administrativas que rigen las “relaciones de propiedad, el otorgamiento de licencias comerciales, los contratos de trabajo, los daños, el crédito financiero y los sistemas de seguridad social” y están excluidas de la protección de aquellas.[4]

La ropa que venden en estos puestos  proviene  de talleres  clandestinos, los cuales  explotan a las personas que trabajan allí, no cumplen con la LCT, falsifican marcas de primeras líneas y detrás de todo esto la trata de personas. Como es sabido, se trata de un negocio que mueve millones, aprovechándose de la fragilidad de la economía argentina, como la economía no puede absorber esa fuerza de trabajo por la inestabilidad que posee, a esto se le debe sumar una cantidad de extranjeros ilegales, que por su condición de ilegal no pueden conseguir trabajo y se ven obligadas a tener que soportar la explotación de las mafias.

Así las cosas, quienes venden estos productos en la calle, deben responder a la mafia que les da la mercancía  para vender, si pierden o les secuestran la mercancía, tienen que pagársela a la mafia de alguna forma, esto lleva a que el sujeto explotado quede en una deuda imposible de pagar.

Estas economías informales, están tan arraigadas en la mentalidad de la población, que no ven con malos ojos comprara productor falsificados de pésima calidad, como si fueran originales pero a un precio muy inferior que un original, lo único que importa es que tenga el logo de una marca de alta gama. Incluso hay marcas de primera que utilizan estos talleres clandestinos, con el fin de bajar los costos de producción de sus empresas y así conseguir una mejor rentabilidad de su mercancía.

Ahora bien, si tomamos que cualquiera que desee emprender un negocio, ya sea de ropa o comida, debe primeramente pasar por una serie de trámites administrativos que son muy engorrosos y llevan mucho tiempo, lo que fomenta la corrupción interna así como la de los gestores de dichos tramites y, luego de pasar por todo esta maraña se debe comenzar a pagar impuestos y cargas sociales.

A lo del párrafo anterior debe sumar, el control que ejerce la AFIP, controlando que los empleados estén en blanco, que el empleador pague las cargas sociales, las evasiones impositivas, etc. También están otros órganos del Poder Ejecutivo que controlan que se cumplan otros tipos de normativas administrativas, las llamadas “faltas” que se encuentran en el código de faltas, bromatología, obras y catastros, una infinidad de controles administrativos. Controles que claramente tienen como fin garantizar un correcto funcionamiento de la norma y cuidado de las personas de la sociedad.

Ahora bien, si el Estado interviene y con ansias en el control de aquellos que ejercen el comercio legalmente, obteniendo un doble beneficio por un lado garantizando la norma vigente y en segundo lugar obteniendo una ganancia cuando sanciona con multas a quienes no están en regla.

Si tiene esta función y la realiza de forma seria, no se comprende porque o como permite la explotación de sujetos en situaciones de necesidad por mafias, en otras palabras el Estado permite la cosificación de las personas, por parte de las mafias.

El Estado al dejar actuar este tipo de economías informales, demuestra que solo le importa aquellos de los que puede lucrar, entonces lucra con los comercios legales cuando cobra impuestos, cuando impone una sanción de multa y, en relación a las economías ilegales cobra por medio de la coimas, como vera el lector no es un Estado es una mafia.

Al permitir el Estado estas economías informales, demuestra la decadencia de la economía argentina por más de 12 años, en estos últimos tiempos es cuando más han aumentado la cantidad de personas en estas condición y, esto claramente expone que el Estado no defiende la autonomía de la voluntad de las personas, permite que la voluntad de las personas este a los fines de las mafias, quienes tienen el monopolio del mercado delictivo.

Si esto no le recuerda a la edad medieval o las películas sobre la esclavitud, en donde los trabajadores no poseían ningún tipo de derechos y debían acatar la orden de los reyes o los terratenientes, incluso las mujeres de los campesinos debían pasar por la cama del rey. Si para Ud esto no es así, le recomiendo tomarse un tren en la estación de Constitución y viajar en un horario pico hasta la estación de Glew, para que pueda observar la realidad de donde esta viviendo.

Marco Legal art. 210 del CP.

Derecho Penal:

  1. Asociación Ilícita

Art. 210 CP: Asociación Ilícita. “Sera reprimido con prisión  o reclusión de tres a diez años, el que tomare  parte en una asociación o banda de tres o más personas destinada a cometer  delitos por el solo hecho de ser miembro de la asociación. Para los jefes  u organizadores  de la asociación el minino de la pena será de cinco años de prisión o reclusión”. 

El bien Jurídico:

Para D´alessio, el delito afecta en sí mismo la tranquilidad de la población en general, por cuanto el fenómeno de la delincuencia organizada implica, por esa sola circunstancia, una razonable amenaza para la seguridad personal y una mayor cuota de alarma social. La criminalidad de este delito no reside en la lesión efectiva de cosas o personas, sino en la repercusión que aquél tiene en el espíritu de la población y en el sentimiento de tranquilidad pública, produciendo alarma y temor por lo que puede suceder.[5]

El delito de asociación ilícita lesiona el bien jurídico de orden público, por la inquietud  social que produce la existencia de agrupaciones de individuos cuyo objetivo es la comisión de delitos. El fundamento  del tipo penal de asociación ilícita exige que la organización y los hechos cometidos deban producir alarma colectiva o temor de la población de ser víctimas de delito  alguno. La existencia de la asociación lesiona el bien jurídico de la tranquilidad pública, al elevar el riesgo de que se produzca un número indeterminado de delitos.[6]

Dice Donna que en Alemania, con un texto similar, se ha sostenido que se trata de los delitos de criminalidad organizada, y si se quiere en nuestra legislación darle un sentido a esta norma, habrá que entenderla desde ese punto de vista y dejar los demás casos, como corresponde, para que sean tratados por las reglas de la participación. Si se parte de esta idea, que entendemos es la correcta, se podrá decir que el bien jurídico es la seguridad pública interna, así como el aspecto público de la paz y el sentimiento de seguridad de la comunidad como tal.[7]

La Corte Suprema de Justicia de la Nación ha sostenido que “el orden público es sinónimo de tranquilidad pública o paz social, es decir la sensación de sosiego de las personas integrantes de una sociedad nacida de la confianza de que pueden vivir en una atmósfera de paz social, por lo que los delitos que la afectan producen alarma colectiva al enfrentarlos con hechos marginados de la regular convivencia que los puede afectar indiscriminadamente. En consecuencia, la criminalidad de éstos reside esencialmente, no en la lesión efectiva de cosas o personas sino en la repercusión que ellos tienen en el espíritu de la población y en el sentimiento de tranquilidad pública produciendo alarma y temor por lo que puede suceder”, con lo cual viene a coincidir con Ramos Mejía en cuanto a que no es un puro delito de peligro.[8]

En las economías informales, hay detrás de ellas una organización que tiene como fin cometer hechos ilícitos, el temor que tiene la población de ser víctima de estas asociaciones está latente, ya que al pertenecer a una clase abandonada de las políticas sociales, pueden ser tomadas como mano de obra esclava, abusando de las necesidades de las personas, que no son absorbidas por el frágil modelo económico.

Naturaleza del delito

La Sala I de la Casación Penal ha sostenido que,  el delito de asociación ilícita es de peligro abstracto y, por consiguiente, para su consumación resulta  irrelevante la comisión de los delitos propuestos, sin embargo cuando  estos se materializan, constituyen un elemento de juicio valido para formar convicción en orden a su conflicto.[9]

Al delito de asociación ilícita solo importa la punición del peligro generado en la configuración misma de una organización cuyos  planes delictivos, por cierto, lucen indeterminados a lo largo de toda su vida. Y en este sentido, respecto de sus integrantes, no es entonces el simple aporte que cada uno  de ellos pueda hacer a la comisión de un delito determinado lo que funda su punibilidad, sino el riesgo que, generado en ese  ente colectivo, lo sobrevive. En concreto, lo que define la figura de asociación ilícita es elemento de permanencia que ella requiere como derivación propia del acuerdo que sus integrantes poseen  para la comisión de delitos inciertos en su calidad y extensión. Y así, lo que se sanciona no deriva  de la producción  de determinado resultado lesivo sino, y específicamente, de la intranquilidad social que se origina en el riesgo propio  de advertir, el común  de la sociedad, la existencia de un grupo de personas organizado con el propósito  de delinquir.[10]

Tipicidad.

Para D´alessio el art. 210 del Cód. Penal prevé un delito autónomo, formal y de peligro abstracto, que afecta el bien jurídico orden público y que se consuma en el momento en que los autores se asocian para delinquir -por el simple hecho de formar parte de la asociación-, prolongándose la consumación como delito permanente. Es además una infracción de pura actividad, que incrimina actos preparatorios de los eventuales delitos que la asociación puede llegar a cometer.[11]

El TSJ de Córdoba, manifestó que la norma  exige tomar parte en una asociación o banda de tres  o más personas destinada a cometer delitos  por el solo hecho de ser miembro de la asociación. Para hablar de asociación ilícita se requiere la reunión de tres o más  personas que participen en un hecho, siempre que dicha banda revista los caracteres  de relativa permanencia y tenga por objeto  cometer delitos indeterminados. Tomar parte en la asociación o banda significa  estar en el concierto delictivo a partir de su formación o en cualquier momento ulterior. La imputación  de la participación en una asociación ilícita es autónoma de la de los delitos que constituyen su objeto, pues para su punibilidad será suficiente con asociarse para cometer delitos en general. El requisito de permanencia no significa que la asociación deba ser para siempre, sino que exige cierta continuidad en el quehacer delictivo indispensable para cumplir los objetivos que sus integrantes se propusieron.[12]

La sala I del Tribunal de Casación Penal decreto, que el delito de asociación ilícita  es de peligro  abstracto y, por consiguiente, para su consumación  resulta irrelevante la comisión de los delitos propuestos; sin embargo, cuando estos se materializan constituyen  un elemento  de juicio valido para formar  convicción  en orden  a su configuración.[13]

La sala III del Tribunal de Casación Penal, sostuvo que, la conducta típica en el delito de asociación ilícita es tomar parte en la asociación, que  se materializa mediante el acuerdo o pacto  de sus miembros para  cometer ilícitos,  que puede ser expreso o tácito, con relativa durabilidad  y su actividad traducida en una mínima organización para la concreción de  los fines delictivos  comunes. 2. En el delito  de asociación ilícita, quien solo presta ayuda o auxilio, sin  voluntad de unirse a la organización, aunque  conozca  de su existencia, no la integra, siempre que su intervención no haya sido pactada expresa o implícitamente en orden al objetivo de cometer delitos.[14]

La sala Penal, del TSJ, respecto a la responsabilidad penal de los integrantes de la asociación ilícita, sostuvo que distinguiendo cuidadosamente la figura de asociación ilícita  de la del acuerdo  criminal se advierte que aquella requiere un elemento  de permanencia ausente  en este último, que  puede  tener  por finalidad la comisión de varios delitos  pero es esencialmente transitorio, mientras que la asociación ilícita requiere pluralidad de planes  delictivos y no meramente  pluralidad de delitos. Es precisamente la circunstancia dela cuerdo  previo para la comisión de delitos indeterminados  lo que caracteriza  y diferencia a la asociación ilícita de la simple participación criminal. Así, afirma soler que  aquí no se trata de castigar la participación en un delito, sino la participación en una asociación o banda destinada a cometerlos con independencia de la ejecución o inejecución de los hechos planeados o propuestos.[15]

Tipo Objetivo.

A juicio de Donna, son dos los requisitos, que a su vez contienen otro, sin los cuales no hay posibilidad del tipo penal. El primero es la existencia de una estructura objetiva de lo que se entiende por asociación ilícita. El segundo consiste en la acción de tomar parte en una banda o asociación. Dentro de este último se encuentra otro aspecto que la doctrina ha enumerado como tercer requisito, que sin embargo, y por lógica, se encuentra abarcado por aquél, que es el propósito de todos y cada uno de sus miembros para delinquir-.  Por ese motivo, hay que analizar cuál es la estructura objetiva de la asociación ilícita, para luego pasar a los restantes elementos.[16]

Estructura Objetiva.-

  1. Organización:

Para Molinario & Aguirre Obarrio, para que se cometa el presente delito no es preciso  que una asociación tenga la estructura típica de una de las asociaciones que el derecho prevé. Basta el mero hecho de formar parte de un conjunto de personas que tengan uno o varios objetivos en común, con tal de que, entre esos objetivos comunitarios, este el de cometer delitos.[17]

En Donna, uno de los requisitos es la organización, que debe tener carácter estable y ser duradera en el tiempo, de por lo menos tres personas, unidas en un orden, bajo la voluntad de los partícipes de cometer delitos en general, y la existencia de una relación de reciprocidad y uniformidad que es lo que hace al sentimiento de pertenencia de sus integrantes.[18]

La permanencia, es lo que distingue la asociación ilícita de la convergencia transitoria propia de la participación, en la que se requiere un mero acuerdo criminal. La organización debe tener cierta permanencia, vale decir una relativa estabilidad que revele la existencia de un contexto delictivo plural dedicado a un fin criminoso. Excluye asociaciones que se organizan de improviso, o en forma instantánea y transitoria, para una finalidad criminal determinada.[19]

En D´alessio el acuerdo previo, se exige como presupuesto un acuerdo previo entre los miembros para constituir la asociación. Requiere un acuerdo de voluntades. No necesariamente expreso. Pero sí -al menos- tácito, que puede estar dado por actividad es unívocamente demostrativas de la existencia de la asociación. En definitiva, la finalidad del acuerdo es la de cometer delitos y, por tanto. En el decir de Muñoz Conde, es indiferente la forma en que esas personas lleguen a ponerse de acuerdo. Que unas lleven la iniciativa y otras adhieran simplemente a ella.[20]

  1. Numero determinados de personas:

En palabras de D´alessio, se trata de un tipo plurisubjetivo que exige la concurrencia de al menos tres integrantes, no fijando un número máximo. Para ser autor no se requiere característica especial alguna, sin embargo, la pena se agrava para quienes revisten la calidad de jefes u organizadores de la asociación.[21]

En palabras de Donna, la ley pone como requisito, a tres personas como mínimo como integrantes de la asociación, número éste más que significativo por sus consecuencias sobre el concepto de banda. Tampoco se explica el motivo de haber puesto tres integrantes, a no ser por los antecedentes y en última instancia por la voluntad del legislador que había creído que dicho número hace a las características antes enunciadas. De todas formas, el número de tres sirve para sacar a la asociación ilícita de la confusión con la participación, que la ha venido siguiendo de manera casi permanente, en la jurisprudencia argentina. Además, el número mínimo de integrantes de la asociación sirve a los fines de lograr una mayor eficacia delictiva. En síntesis, el artículo 210 requiere que la asociación esté integrada por un número mínimo de tres personas, de forma tal que si fuere inferior a aquél no podría constituir el tipo que la figura legal requiere mínimo de integrantes de la asociación sirve a los fines de lograr una mayor eficacia delictiva. En síntesis, el artículo 210 requiere que la asociación esté integrada por un número mínimo de tres personas, de forma tal que si fuere inferior a aquél no podría constituir el tipo quela figura legal requiere.[22]

Molinario & Aguirre Obarrio, plantean que existen algunos problemas derivados del número mínimo de tres personas, que la ley fija. Uno es si precisan conocer quiénes son los integrantes. Es un dato  innecesario pues basta con saber  que son tres o más, sin necesidad de individualizarlos por sus nombres. Hasta podría suceder, en una asociación de tipo celular, que alguno de sus integrantes solamente conociera una persona. Otro problema ocurre cuando  los imputados  son uno o dos  y los demás son locos o menores. En los últimos tiempos se ha visto,  por ejemplo, que algún mayor ha reunido una banda  de menores para cometer robos. Manzini, cuando estudia esta situación, la analiza desde el punto de vista del sujeto capaz y responde afirmativamente la pregunta: el sujeto capaz sabe que se trata de tres o más personas que tendrán a cometer los delitos.[23]

D´alessio da una definición de que es jefes, “Son los que mandan, los que tienen autoridad sobre otros miembros de la asociación, sea la totalidad de ellos o una parte. Es jefe el que comanda o dirige la asociación, cualquiera sea el grado de participación en el ejercicio del mando, sin la obligación de rendir cuentas o requerir autorización. Pueden ser una o más personas. No es suficiente la jefatura ocasional o en un determinado hecho, y no se requiere que haya tomado intervención en la ejecución de los hechos que lideró. Organizadores: Son los miembros de la asociación que han actuado en su establecimiento, ordenamiento o constitución -al decir de Laje Anaya, son los tres  primeros. Para Núñez y Rubio no encuadran en este concepto los promotores, que son los que inician o llevan adelante las gestiones tendientes a constituir la asociación sin formar parte de ella, y que -conforme alguna doctrina- sólo podrán ser penados como instigadores del delito. La doble calidad de jefe y organizador en un mismo sujeto no multiplica la agravante”.[24]

La intención o voluntad de intención

La acción típica en D´alessio, se configura por el solo hecho de formar parte de la asociación, sin que sea necesario que ésta ejecute los delitos que formaban parte del acuerdo criminoso.[25]

Ahora bien para Donna, la finalidad de cometer delitos es un elemento del tipo penal. Pero esta idea de cometer delitos no debe necesariamente concretarse en hechos delictivos en sí, sino que basta que la idea sea la de unirse para concretar esos fines delictivos, como ser un grupo anarquista que se asocie con el fin de iniciar una lucha armada en contra del orden existente, o un grupo neonazi que una alas personas para terminar con los inmigrantes en el país o atentar contra los bienes de personas judías. Por lo cual poco importa si la actividad es pública o secreta, ya que esto no es relevante, aunque la mayoría de las veces se utilizará el medio de la clandestinidad, como por ejemplo un grupo terrorista.[26]

Para D´alessio el elemento normativo, los hechos que constituyen el objeto de la asociación deben ser delitos dolosos tipificados en el Cód. Penal o en las leyes complementarias. Quedan excluidos los delitos culposos, así como también las contravenciones y los ilícitos no penales. Lo que importa es que exista un pacto de voluntades comunes en relación con una organización cuya actividad principal sea la de perpetrar hechos ilícitos en forma indeterminada, aunque se ha sostenido que los delitos deben estar determinados y deberán especificarse al momento de efectivizar la acusación.[27]

Por ende, para Donna, no integra la banda quien le presta ayuda o auxilio sin voluntad de unirse a ella, como por ejemplo quien no sabe que integra la asociación ilícita, porque cree que es un club social, o el caso del encubridor, ya que rigen los principios generales según los cuales el encubrimiento es un delito independiente, basado en un hedió independiente.[28]

 

Características del Tipo Objetivo

  1. Delito Permanente.

Se trata, según la doctrina, de un delito permanente, que se consuma con el solo hecho de formar parte de la asociación, prolongándose esa consumación hasta el mismo momento de disolución de la asociación, sea por el arresto de sus integrantes, por la reducción de la cantidad de sus miembros a menos de tres, etcétera. Esta permanencia no se altera, quedando el delito único e idéntico, cuando una persona actúa simultánea y sucesivamente en varias asociaciones para delinquir.[29]

  1. Delito de Peligro

Se trata de un delito de acción peligrosa, en cuanto a la generalidad de los bienes, pero de peligro concreto en cuanto al bien jurídico del orden público.[30]

Tipo Subjetivo

Para D´alessio el tipo subjetivo requiere conocer que se integra la asociación y sus objetivos  y que al menos la componen tres miembros -aunque no se conozcan entre sí-; también debe existir en el sujeto activo la voluntad de ligarse por el pacto y la finalidad delictiva, cuyo conocimiento debe probarse respecto de cada individuo.[31]

Se trata en palabras de Donna de un delito doloso. El autor debe conocer que participa en una asociación de las características antes indicadas y debe tener voluntad de pertenecer a ella, con todas las reglas y normas que la asociación o banda tiene como estructura interna. Se trata de algo similar a asociarse a un club, de manera que el sujeto acepta los términos dela ley que rige la institución, lo que incluye la finalidad delictiva, como es obvio. Por ende, después de lo dicho, se exige dolo directo.[32]

La finalidad del acuerdo criminal tiene que ser la de ejecutar actos calificados por la ley como delitos del derecho penal pues si éstos no estuvieran tipificados como tales no habría ilicitud de la asociación. Se exige dolo directo, aunque para algún sector de la doctrina la figura también admite dolo eventual.[33]

La asociación ilícita y la comisión de otros delitos

Con los delitos que cometa cada como miembro de la asociación ilícita, sedará un concurso real del artículo 55[34] del Código Penal, según ha afirmado la doctrina

Ziffer trae la opinión de Santillán cuando afirma que se trata de un concurso aparente, habida cuenta de la naturaleza preparatoria del delito de asociación ilícita. Por lo tanto, si se trata de un delito de preparación, la comisión de un delito específico debería absorber la punibilidad por asociarse. Luego, como se trata de un delito de peligro abstracto, sólo se aplicaría el 210 en caso de que no exista ejecución de otras conductas delictivas. La aplicación de ambos tipos penales llevaría a la doble imposición de pena por preparar el delito y por consumarlo”. Esta idea de doble agravación, por ejemplo, se ha dado y es inconstitucional por ser una interpretación analógica, en referencia al artículo 41 bis, en donde se ha pretendido agravar el robo con armas, con la escala penal del nuevo artículo.[35]

Conclusión:

Cuenta Olson en su libro que, en las ciudades del tercer mundo buena parte de la vivienda urbana pertenece también al sector no estructurado. Como ha explicado vívidamente el escritor peruano  Hernando DeSoto; grupos de peruanos de rentas bajas  (habitualmente indios que habían emigrado recientemente  de una comunidad rural tradicional) coordinaban una invasión en masa de terrenos no vigilados  o baldíos en la periferia de Lima., con frecuencia  en plena noche, y construían de inmediato chabolas en las que vivir, formando piquetes de defensa que reducían las posibilidades de que la policía los desalojara. Buena parte de la población de muchas ciudades de Latinoamérica y otros países del Tercer Mundo vive en asentamientos ilegales, o aun no legalizados, de este tipo. [36]

Del párrafo anterior, que diferencia encuentra Ud., con la Argentina, por todo el país choca con asentamientos ilegales, la capital federal está rodeada de estos asentamientos o también conocidas como “villas miserias”. Las cuales en sus mayorías son terrenos del Estado o del ferrocarril que fueron tomados por grupos de personas que se encuentran en situación de calle, muchos de ellos formadas por familias numerosas, con hijos menores de edad.  En las cuales conviven tanto ciudadanos argentinos como de otras nacionalidades que se encuentran legalmente o ilegalmente.

Primeramente, la verdadera forma de terminar con las economías informales que son fomentadas por asociaciones ilícitas, es tener una economía que absorba la fuerza de trabajo, un control migratorio para que las personas no sean explotadas y esclavizadas por su necesidad.

Las asociaciones ilícitas que explotan las economías informales,  demuestra una falta de Estado, la carencia de este permiten que la autonomía de la voluntad de las personas sea avasallada y cosificada.

En el caso concreto de este tipo de economías, se utiliza a un conjunto de personas para satisfacer por medio del delito el bienestar de unos pocos, de esta forma el Estado estaría permitiendo que se esclavice a quienes menos tienen, el no actuar por parte del Estado sobre estas asociaciones ilícitas avala el acto ilícito. No solo lo avala, como ya se menciono los funcionarios de este obtienen un rentabilidad por coimas etc.

Terminar con los talleres clandestinos bajo la normativa vigente del arts. 210 del CP,  permite ir contra quienes manejan la oferta del mercado aumentando los costos que se manejan, la demanda caerá por el aumento del precio que se generara, siendo cada vez menos rentable para el capitalista producir en sus talleres clandestinos.

Como siempre ocurre en los países en vía de desarrollo o de tercer mundo, la normativa vigente permite perseguir el delito, el  problema no recae sobre la normativa vigente, si sobre el aparato estatal, que decide modificar los códigos para utilizar las reformas como marketing de sus gestiones.

 

 

Bibliografía

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  • Alejandro Portes & William Haller. La economía Informal. División del Desarrollo Social. Naciones Unidas. CEPAL. Chile noviembre de 2004.
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  • Andrés J. D´alessio. Código Penal, Comentado y Anotado. Parte Especial. Tomo. II.
  • Edgardo Alberto Donna. Código Penal. Sistematizado. Edit. La Ley. 2011
  • Edgardo Alberto Donna. Derecho Penal. Parte Especial.Tomo. II C. 1 edición. Edit. Rubinzal-Culzoni.
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  • Richard A. Posner. El Análisis Económico del Derecho. 2° Edición. Edit. Fondo de Cultura Económico México. 2007.
  • Robert Cooter& Thomas Ulen. Derecho y Economía. Edit. Fondo de Cultura Económico. México.1998.

 

[1] Plantea sus conclusiones en Informal Income opportunities and Urban Employment in Ghana, Journal of Modern African Studies (marzo 1973). Un economista que trabajaba para la Organización Internacional del Trabajo.

[2] Olson Mancur. Poder y Prosperidad. Pág. 209/10.

[3] Olson. Ob. Cit. Pág. 210

[4] Alejandro Portes &William Haller. La economía Informal. Pág. 9/10.

[5] Andrés J.D´alessio. Código Penal, Comentado y Anotado. Parte Especial. Tomo. II,  Pág. 679

[6] Edgardo Alberto Donna. El Código Penal y su Interpretación en la Jurisprudencia. Tomo. IV. Arts. 172 a 316. 2° edición ampliada ya actualizada. Edit. Rubinzal-Culzoni. 2012. Pág. 349/50.

[7]Edgardo Alberto Donna. Derecho Penal. Parte Especial. Tomo II. C. Pág.298

[8]Donna. Ob. Cit. Pág. 299/300

[9]Trib. Cas. Pen. de Buenos Aires, sala I, 9-8-2011 “S,R. s/Recurso de casación. Donna. Ob. Cit. Pág. 350.

[10]CNFed.CCorr., sala I, 31-3-2010, “James”, c. 43.998, reg. 259, Ballestero, Freiler, Farah (J. 7 – S. 13), Boletín de Jurisprudencia  de la CNFed. CCorr., año 2010.  Donna. Ob. Cit. Pág. 351.

[11]D´alessio. Ob. Cit. Pág.680

[12] TSJ de Córdoba, Sala Penal, 10-5-2010, “PérezAragón, Enrique  Alberto p.s.a asociación ilícita, etc. Recurso de casación”, c. “P” 16/08.  Donna. Ob. Cit. Pág. 352/3

[13]Trib. Cas. Pen. de Buenos Aires, sala I, 9-8-2011, “S, R. s/Recurso de casación. Donna. Ob. Cit. Pág. 353

[14]Trib. Cas. Pen. de Buenos Aires, sala III, 11-5-2010, “A.,P. s/Recurso de casación”. Donna. Ob. Cit. Pág. 354

[15] TSJ de Córdoba, Sala Penal, 10-5-2010, “Pérez Aragón, Enrique Alberto p.s.a. asociación ilícita, etc. Recurso  de casación”, c. “P” 16/08. Donna. Ob. Cit. Pág. 360

[16]Donna. Ob. Cit. Pág.300

[17]Molinario& Aguirre Obarrio. Los delitos. Tomo III. Pág. 195

[18]Donna. Ob.Cit. Pág.300

[19]D´alessio. Ob. Cit. Pág. 682

[20]D´alessio. Ob. Cit. Pág. 682

[21]D´alessio.Ob. Cit. Pág. 680

[22]Donna. Ob.Cit. Pág. 302/3

[23]Molinario& Aguirre Obarrio. Ob. Cit. Pág. 197

[24]D´alessio. Ob. Cit. Pág.680

[25]D´alessio.Ob. Cit. Pág.681

[26]Donna. Ob. Cit. Pág. 307

[27]D´alessio. Ob. Cit. Pág.681

[28] Donna. Ob. Cit. Pág. 306.

[29]Donna. Ob. Cit. Pág. 310

[30]Donna. Ob. Cit. Pág. 311

[31]D´alessio. Ob. Cit. Pág.683

[32]Donna. Ob. Cit. Pág. 311

[33]D´alessio.Ob. Cit. Pág.684

[34] Art. 55. CP: Cuando concurrieran varis hechos independientes reprimidos con una misma especie se Pena, la Pena aplicable al reo tendrá como mínimo, el mínimo mayor y como máximo, la suma aritmética de las penas máximas correspondientes a los diversos hechos. Sin embargo, esta suma no  podrá exceder de (50) cincuenta años de reclusión  o prisión.

[35]Donna. Ob. Cit. Pág. 313/12

[36] Olson. Ob. Cit. Pág. 210

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