“Derechos Constitucionales, Ponderación y Racionalidad” por Robert Alexy

En el presente artículo del jurista alemán Robert Alexy se refleja una discusión que mantiene con Jürgen Habermas, acerca del uso de la ponderación como una herramienta “racional” para la resolución de casos en los que se encuentran en pugna derechos de raigambre constitucional. Asimismo este debate gira en torno a una órbita más amplia acerca de la pretendida rivalidad entre “subsunción” y “ponderación”, en cuanto a cuál de ellas contribuye a un mayor grado de racionalidad a la hora del análisis constitucional.

La propuesta del autor es presentar las principales críticas que Habermas realiza respecto de la ponderación y, a partir de ellas, ofrecer respuestas a favor su empleo que, a su vez, puedan contrastar las oposiciones formuladas por su filósofo y sociólogo compatriota y, de tal modo, confirmar su propia posición.

A tal efecto, Alexy destaca que hay dos tipos de interpretaciones sobre los derechos constitucionales, a saber, una estricta y otra amplia. De acuerdo a la primera, las normas constitucionales no son esencialmente distinguibles de otras clases de normas del sistema legal, aunque su principal característica es que protegen a los ciudadanos frente al Estado. Mientras que la segunda interpretación, la holística, entiende que va más allá lo señalado anteriormente y que la función de los derechos constitucionales se encuentra dentro de un marco más amplio que, en Alemania, fue establecido por el Tribunal Constitucional Federal en el caso “Lüth” en 1958. Dicho precedente jurisprudencial, entre otras cuestiones relevantes, expresa que las normas constitucionales no sólo tienen carácter de reglas, sino también de principios y, estos últimos tienden a colisionar. En virtud ello la ponderación de interés deviene necesaria a fin de resolver dicho conflicto entre principios.

Ahora bien, en base al contexto teórico descripto, el autor señala que son dos las objeciones principales que realiza Habermas al respecto. La primera de ellas es que la ponderación priva a las normas constitucionales de su carácter normativo, las rebaja al nivel de metas, políticas y valores. La principal consecuencia que esto trae aparejado es la “irracionalidad”. Por medio de la ponderación se podrá obtener resultados pero no justificar el mismo. La segunda objeción efectuada por Habermas es que la ponderación implica la pérdida de la “corrección” que necesariamente reclama el Derecho.

Una vez planteadas las objeciones, Alexy comienza por responder a las mismas mediante una presentación de la estructura de la ponderación. Así destaca que aquella es parte de un principio más amplio, a saber, el principio de proporcionalidad, que a su vez consiste de tres sub-principios: el de adecuación, necesidad y proporcionalidad en sentido estricto. De todo ello Alexy concluye que los principios son “mandatos de optimización” que deben tratar de cumplirse dentro de las posibilidades fácticas y legales. Asimismo, el jurista alemán vincula la ponderación directamente con el principio de proporcionalidad en sentido estricto y establece la siguiente “ley de ponderación”: cuanto más alto el grado de insatisfacción o detrimento de un principio, más importante resulta la satisfacción del otro principio.

Luego Alexy plantea que la primera objeción de Habermas estaría justificada si no fuera posible realizar juicios racionales sobre la intensidad de interferencia entre principios, los grados de importancia de cada uno de ellos  y la relación que exista entre los mismos. Pero ante ello propone como método para tirar por borda dicha crítica el análisis de casos. De tal modo logra demostrar que efectivamente los tribunales pueden establecer grados de relevancia y determinar la intensidad de principios en colisión, tanto en casos que versan sobre actividades económicas con hechos cuantificables (que facilitan la realización de escalas), como así también, por ejemplo, en supuestos de conflicto entre la libertad de expresión y el derecho a la intimidad (donde pareciera más difícil dicha labor).

En base a ello Alexy propone la “regla de desproporcionalidad” que crea una relación entre juicios acerca de grados de intensidad y juicios sobre proporcionalidad. De tal modo, los primeros son las “razones” para el juicio sobre proporcionalidad y, los segundos despiertan el reclamo de corrección que es cubierto por los juicios sobre grados de intensidad como razones. Así el autor alemán intenta contestarle a Habermas que la ponderación no pone al Derecho fuera del ámbito de la justificación y la corrección.

Ahora bien, Habermas sigue sosteniendo que la ponderación resulta aun así arbitraria e irreflexiva, y conforme a estándares predeterminados y jerarquías. Ante esto Alexy insiste en que del análisis de los casos presentados surge claramente que nada de ello es cierto, sino que por el contrario, la decisión a la que arribó el Tribunal Constitucional Federal Alemán cuenta con la debida argumentación y, aún si es cierto que toma al caso “Lüth” como punto de partida para el abordaje de casos similares, ello no implica que haya sido el único argumento relevante para la decisión.

Finalmente sostiene que los derechos constitucionales ganan fuerza en proporción a la intensidad en que la interferencia entre ellos aumenta. Así existe una suerte de centro de resistencia que sirve a erigir el muro de control que Habermas considera que falta en la teoría de la ponderación.

Puede encontrar la obra original de Robert Alexy en el siguiente link:

http://www.corteidh.or.cr/tablas/a63.pdf

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